Harmadillo: El Abrazo.

"Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos". Amado Nervo.

11 de Agosto, 2006


Tips para mejorar tu currículum

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 23:18. en Humor.
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1. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)

2. Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)

3. Distribuidor de Recursos Humanos VIP (Chofer de taxi)

4. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)

5. Especialista en Logística de Energía Combustible (Grifero)

6. Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón de obra)

7. Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Ayudante de peón de obra)

8. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)

9. Especialista Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con moto)

10. Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, brujo, lector de cartas)

11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de propaganda en las esquinas)

12. Especialista en Logística de Alimentos (Mozo)

13. Coordinador de Flujo de Actividades de Genero Deportivo (Vago)

14. Abastecedor Logístico en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de sándwiches en estadios deportivos)

15. Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (Vendedor ambulante)

16. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero)

17. Director y Conductor de Estrategias Operativas en Actividades de Grupos (Piraña)

Amor....

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:58. en Alexa.
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Amor, un viaje misterioso, extraño, sin lógica.

El latido del mundo y el corazón de todo aquel que se atreva a tomarlo, a sentirlo, a desearlo. La llama de la vela que se enciende en todo aquel capaz de sentirla, pero no quemarse. La lluvia que resbala sobre una montaña, el agua que corre por entre las piedras, el vuelo de un ave, el suspiro del viento.

Viento que susurra en tu oído, que atreverse no cuesta nada, y que intentar no es en vano.

Que buscar no es tan malo, pero que esperar no es tan bueno. Que la vida no es vida, si no se tiene a alguien con quien compartirla. Que soñar no tiene precio, pero que lo pagas si vives tu vida, viviendo de ello.

Amor, una senda eterna si es verdadera, o tan sólo un pasaje, depende de como sea. Las miradas que chocan curiosas, en un repentino encuentro, o el roce de los labios que se enamoraron despacio. Aquel que es puro y que sólo siente.

Aquel que no pide nada a cambio, pero que lo da todo sin pensarlo. Aquel que con simplemente tocarte, puede cambiarte. Aquel que siendo verdadero, es más fuerte que el miedo.

Miedo que día a día, nos aleja de la vida, miedo creado por anteriores fracasos, miedo que es vencido sólo, cuando la fe de algo más fuerte crece dentro, y cuando la esperanzo de lo verdadero, no se pierde entre la niebla.

Amor, un camino que no termina, un camino que se recuerda. Un camino que nos guía, y que ilumina cada paso, cada meta, y cada pequeño o grande peldaño de la escalera. Escalera que nos lleva a un final que no termina, escalera que termina, cuando una nueva comienza.

Amor, aquel que muchos deseamos, pero que merecemos más darlo que recibirlo. Aquel que siendo egoístas, no nos lo es devuelto, pero que siendo generosos, puede ser más del que esperamos. La gota de sol que cae cuidadosa sobre la hoja verde, que se filtra entre los árboles, que se esparce por el cielo. Las ganas de tenerlo, la fe de encontrarlo, el miedo a perderlo.

El miedo a que nunca aparezca, el miedo a no merecerlo, el miedo a darlo en vano, el miedo a que ni siquiera exista. El miedo... un sentimiento que es capaz de hundirnos tanto como lo puede hacer el odio, y capaz de alejarnos del mundo real tanto como lo hace vivir más allá de los sueños.

Amor, el rescate que muchas veces todos necesitamos, el que es capaz de librar un corazón encerrado, encontrar un alma perdida, redimir un camino desviado, el que lo puede todo, si nos entregamos. El que siendo verdadero, dura para siempre, y que es capaz de curar cualquier herida, y de sanar el corazón, sin importar cuan grande sea la llaga.

El que nos hace feliz, el que nos da un verdadero propósito de vivir, el que nos llena cada pequeño rincón de nuestra existencia, el que nos ayuda a cumplir sueños, el que nos hace creer que se puede. El que nos hace amarnos a nosotros mismos y el que nos hace sentir que el corazón se nos salta del pecho.

Amor, todo lo que la vida puede llegar a ser. Lo máximo que la vida nos puede llegar a ofrecer, y lo único que realmente nos puede hacer pisar firme la tierra, pero que al mismo tiempo, puede hacernos volar por el universo, como nunca antes, siempre de la mano de alguien.


La vida es como el tiro con arco

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:35. en General.
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"El blanco era difícil. Un águila oscura con solo una pluma blanca en la punta del ala volaba alto, muy alto en curvas caprichosas, y desde el suelo con una sola flecha había que arrancarle la plumita blanca sin herir al ave. Llegó el primer arquero al centro reglamentario, y el Maestro le preguntó: "-¿qué ves?" Contestó: "-Veo el público, y mi familia y amigos...; veo el prado y las plantas y los árboles que me rodean; veo las nubes en el cielo, y el águila que entre ellas vuela". "-Ves demasiado", dijo el Maestro, y lo despidió.

"El blanco era difícil. Un águila oscura con solo una pluma blanca en la punta del ala volaba alto, muy alto en curvas caprichosas, y desde el suelo con una sola flecha había que arrancarle la plumita blanca sin herir al ave. Llegó el primer arquero al centro reglamentario, y el Maestro le preguntó: "-¿qué ves?" Contestó: "-Veo el público, y mi familia y amigos...; veo el prado y las plantas y los árboles que me rodean; veo las nubes en el cielo, y el águila que entre ellas vuela". "-Ves demasiado", dijo el Maestro, y lo despidió.

Llegó el segundo. "-¿Qué ves?" - "Veo sólo el punto blanco de la pluma que he de alcanzar con mi flecha". "-Ves demasiado poco-", dijo el Maestro, y lo despidió.

Llegó el tercero. "-¿Qué ves?" - "Más que ver, siento. Siento a mi alrededor el público que con sus voces y sus gestos señalan el vuelo del águila; siento en mi piel la fuerza y la dirección del viento que me indica sin yo distraerme, hacia dónde va a empujar mi flecha; siento el arco y la flecha como prolongación de mi brazo y mano, y la pluma blanca en el cielo que se deja acariciar desde aquí por mi mirada". "-Tú estás preparado", dijo el Maestro, "puedes tirar".

Hubo un momento de susurros y miradas, de brisas y caricias, del sonido vibrante del arco seguro y la trayectoria certera de la flecha veloz. Un momento en que el todo se unió con el todo, y árboles y nubes y rostros y miradas se unieron en la punta de la flecha y en el copo blanco de la pluma que descendió satisfecha de satisfacer a todos. "Cuando todo es uno, todo vive".

Me gustó la historia, firmada por la hermana Teresita Santamaría, pues pensé que más que hacer cosas hay que vivirlas, sentir ese momento mágico que está escondido en cada cosa. A veces estamos replegados sobre nosotros mismos, no somos capaces de ese sentir la vida. El egoísmo nos impide darnos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, nos anula, priva de ser uno mismo quien actúa. Tendemos a dejarnos llevar por la rutina, el aburrimiento, y en esta situación caben las dos posibilidades: caer en la rutina que esclaviza –ver poco- o como el primer arquero ver demasiado, divagar, pues –decía San Josemaría Escrivá- "es fácil que la imaginación se desate y busque un refugio en la fantasía que, alejando de la realidad, acaba adormeciendo la voluntad. Es lo que repetidas veces he llamado la ‘mística ojalatera’, hecha de ensueños vanos y de falsos idealismos: ¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esa profesión, ojalá tuviera más salud, o menos años, o más tiempo!" En esos casos, uno tiende a escapar de aquella situación a la que no quiere enfrentarse, como la protagonista de la novela "Donde el corazón te lleve" de S. Tamaro, que dice a la abuela que se va a América, pues "así al menos no pierdo el tiempo y aprendo idiomas". Pero le contesta la abuela que la vida no es una carrera sino un tiro con arco, lo importante en la vida no es hacer muchas cosas y no perder nunca el tiempo sino estar centrado, y el que no está centrado está descentrado, inquieto hasta que encuentra su centro.

Hay que evitar esos dos peligros: ver tan poco que uno acaba esclavo del deber, trabajo, afán de dinero... y está aburrido; y como consecuencia la cabeza va hacia otra parte, escapa entre ensueños que alejan de la realidad. Hemos de vivir la vida, estar centrados en lo que toca en cada instante, y "sentir" el momento presente como la única cosa existente, sin pensar en lo que pasó ni en lo que vendrá.

"Esfuérzate en tu quehacer / como si de cada detalle que pienses, / de cada palabra que digas, / de cada pieza que pongas, / de cada golpe de martillo que des, / dependiese la salvación de la humanidad / porque en efecto depende, créelo".

Llucià Pou Sabaté


Alejandro Casona

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:08. en Frases Célebres.
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"En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos."

Carisma o estigma

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:03. en El Custodio por la Paz.
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Los líderes poseen una "diferencia" que les permite destacarse del resto de las personas e influir sobre ellas. Pero -a los ojos de los demás- esta diferencia puede ser vista como carisma... o como estigma.

El término "carisma" se refiere al don que tienen algunas personas de atraer -o seducir- a otras. Esta cualidad les confiere superioridad sobre el resto de los integrantes de una comunidad y les facilita el ejercicio de la influencia.

La palabra "estigma" (que etimológicamente significa "tatuar") tiene sus orígenes en las marcas que se les imprimían en la antigüedad a los esclavos, traidores y malhechores. El estigma era una señal de infamia -o de deshonra- que provocaba el menosprecio de los portadores.

En nuestra sociedad, también existen estigmas y se "marca" a las personas diferentes: por ejemplo, a quien tiene deformaciones físicas, defectos de carácter, o pertenece a determinada raza, nacionalidad, o religión. También se señaliza a aquella persona excéntrica, rara, o rebelde frente a las reglas. Todo aquel que, por decirlo de alguna manera, es demasiado "diferente" al resto, resulta estigmatizado.

El estigma es considerado un desvalor porque significa el rechazo del grupo: quien lo lleva, es visto como "marginal". Podríamos pensar en el estigma como la contraparte del carisma: la persona es considerada "diferente", pero de un modo negativo.

Sin embargo, el carisma y el estigma no son tan opuestos: los rasgos carismáticos son muy cercanos a los estigmáticos. Cuando alguien se distingue de los demás, lo "notable" puede ser fuente de atracción... o de rechazo.

Sabemos que el carisma influye mucho en el liderazgo pero, ¿cómo se relaciona el estigma con el liderazgo? Una conducta y una personalidad extraordinarias pueden servir para que un grupo se cuestione la validez de los comportamientos que asume como "ordinarios". Es así que la diferencia (sea carismática o estigmatizante) puede ser fuente de cambios en una comunidad y permitir a una persona ocupar en ella una posición de referencia. Es decir, convertirse en líder.

Otra muestra de la cercanía entre el carisma y el estigma es que -llevado al extremo- el primero puede convertirse en el segundo. Si se llevan al límite algunas particularidades, un comportamiento positivo se vuelve negativo. Por ejemplo, la humildad es un atributo importante para un líder y puede ser una fuente de carisma, pero limita con la inseguridad que es un atributo de descrédito. Podríamos pensar en otros pares semejantes: verborragia-desparpajo, disciplina-rigidez, originalidad-ridiculez, persuasión-demagogia.

Esto es lo que ocurre con ciertos modelos de liderazgo carismático, como la figura del "padre" o del "héroe". Cualidades que tradicionalmente hacían aparecer al líder como el arquetipo, o la encarnación del "ideal de liderazgo", pueden resultar contraproducentes, como se muestra a continuación:

Padre: esta imagen se asocia mucho a la de líder, porque inspira dedicación, respeto y hasta un cierto temor reverente. Para cuidar de sus hijos, un padre combina algo despótico con algo benefactor. El líder paternalista aparece ante sus seguidores como alguien comprensivo, protector, preocupado y benevolente y -a la vez- exigente, amenazante, castrador y represor. La fuerza del modelo paternalista se basa en que concilia amor y poder. En muchas organizaciones, el líder cuida de su personal como un padre, pero las personas deben pagar un precio por ese cuidado: someterse a su orden. Es muy difícil aceptar este tipo de liderazgo en el largo plazo, porque no brinda libertad a los seguidores, ni les permite "madurar" (el líder trata a sus subordinados como niños). Esta figura carismática, que en una cultura dependiente puede funcionar, resulta desfavorable en la cultura interdependiente que tienen hoy la mayoría de las organizaciones y comunidades. Así, el paternalismo pasa de ser un atributo de carisma, a uno de estigma.

Héroe:
es un solitario que enfrenta a todos los enemigos y se gana la admiración, el aprecio y la inmortalidad entre los suyos. No se subordina a otros, es autosuficiente, fuerte y poderoso. Muchas veces, los fundadores y creadores de empresas cumplen la función de héroes en la simbología cultural de sus organizaciones. Pero este arquetipo tiende a chocar contra un modelo de liderazgo compartido, facultamiento y trabajo en equipo. Entonces, aquello que -originalmente- era un rasgo carismático, se vuelve una fuente de descrédito y rechazo.

En los modelos organizacionales actuales, los líderes deben encontrar el equilibrio justo para no convertir su carisma en estigma. Desde luego, moverse "al filo de la hoja" es muy difícil: si no son diferentes, no se distinguen del resto y -como consecuencia- no pueden ejercer una función de liderazgo; pero si son demasiado "diferentes", el carisma se transforma en estigma.

Para que su excepcionalidad sea positiva y ejemplificadora -y no negativa y discriminante- los líderes carismáticos no se apartan completamente de la norma o la generalidad, sino que se mantienen en la periferia de las expectativas de sus seguidores. Reconocen que necesitan una "marca", algo que los distinga, pero saben que llevar esa distinción al extremo, puede jugarles en contra.

La línea que separa el carisma del estigma es muy delgada. Para no cruzarla es necesario un fuerte carácter, una perspicaz "lectura" de aquello que esperan los seguidores y un conocimiento profundo del entorno y las circunstancias en los que se ejercerá el liderazgo.

Miedo al éxito

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:01. en La Banda del Perjuicio.
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La mayoría de nosotros hemos aprendido que el fracaso es algo negativo. Por el contrario, aprendimos que el éxito es algo positivo y que conviene esforzarnos por alcanzarlo. Por lo tanto, es natural temerle al fracaso y desear el éxito.

Sin embargo, el éxito puede ser tan temible -o más- que el fracaso. Constantemente, vemos personas que desperdician intencionalmente la oportunidad de alcanzar sus metas, que escatiman esfuerzos para lograr un valioso objetivo o que, cuando están a punto de conquistar una posición deseada, se echan atrás. Estas conductas -aparentemente irracionales- pueden ser consecuencia de un temor al éxito.

El miedo al éxito puede manifestarse de muchas maneras, entre otras como:
- miedo a que el esfuerzo sea demasiado
- miedo a no ser capaces de manejar la responsabilidad del éxito
- temor de no merecer las buenas cosas y el reconocimiento, que llegan como resultado del éxito
- miedo a cometer errores y a perder la posición alcanzada
- miedo a no poder sostener el progreso
- miedo a que alguien mejor nos desplace
- miedo a tener mucho más para perder
- temor a descubrir que el resultado alcanzado no era el deseado
- temor a perder el interés y el compromiso
Estos miedos tienen serios efectos. Como consecuencia de ellos, algunas personas se involucran en conductas auto-destructivas; otras enfrentan dificultades para tomar decisiones, o resolver problemas; hay quienes pierden la motivación para crecer y progresar, mientras otros experimentan sentimientos de culpa, confusión y ansiedad. En los peores casos, el temor al éxito conduce al auto-sabotaje: la persona termina eligiendo exactamente lo opuesto de aquello que necesita para alcanzar sus metas.

Para evitar estos miedos, es preciso identificar sus causas. Una de las principales es la falta de solidez en los propósitos.

Cuando construimos una casa, lo primero que levantamos son los cimientos. Estas bases soportan un determinado tipo de edificación: por ejemplo, una propiedad de dos plantas. Si, luego de levantar esos cimientos, decidimos hacer un edificio de veinte pisos, las bases no servirán. De la misma manera, nuestro éxito necesita de una base sólida. Si nuestro propósito no es sólido (es decir, si los "cimientos" no resisten), un eventual éxito se desmoronará.

El éxito nos da temor cuando lo construimos sobre los cimientos equivocados y le damos un peso que las bases no pueden tolerar. Por ejemplo, cuando queremos tener éxito para demostrar algo a alguien: "Ya verá mi padre lo que soy capaz de hacer"; "Les daré una lección a todos aquellos que me decían que nunca lograría nada"; "Cuando sea exitoso, no necesitaré nada de ellos", etc... Muchos aspiran al éxito para cumplir las expectativas de otras personas (padres, jefes, amigos, etc...), o para competir con otros. Cuando el propósito es ganar la aprobación, el reconocimiento, o la aceptación de los demás, nos estamos apoyando en una base demasiado débil.

Asimismo, solemos perseguir el éxito porque pensamos que nos da poder. Tendemos a creer que tener éxito significa ser más inteligentes, habilidosos, o capaces que los demás. O, buscamos triunfar como pretensión de reivindicación: "Ahora que tengo éxito, podré borrar mis errores." El éxito no borra nada, sólo el perdón (nuestro y de los demás). El éxito no logra ninguna de esas cosas: no nos hace más inteligentes, no nos valida ante los demás, ni nos reivindica.

Cuando asociamos el éxito a estas motivaciones externas, se vuelve temible, porque nos hace dependientes. A su vez, se vuelve demasiado pesado, porque lo convertimos en un fin, en lugar de utilizarlo como medio. Al ser débiles las bases que sostienen el éxito, es comprensible sentir miedo ante él. Para que el éxito no pese -ni asuste- es preciso apoyarlo sobre bases sólidas. Estas sólo pueden construirse con firmes creencias y motivaciones que nacen de nuestro interior.

Si bien es muy deseable por la mayoría, el éxito no es algo sencillo, ni "liviano". Exige mucha reflexión y preparación. Lo fundamental para superar nuestras inseguridades frente a él, es saber quiénes somos, qué queremos realmente y qué somos capaces de lograr.

Límite vertical

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:54. en Debate.
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Usualmente vemos a las montañas como grandes límites naturales, los cuáles no siempre ofrecen una "segunda oportunidad" ante los errores. ¿Por qué -entonces- se las sigue escalando?

El montañismo no sólo enseña a escalar montañas. Es un deporte muy interesante y del cual podemos aprender algunas lecciones importantes, que se aplican a la vida y a los negocios...

Figúrese el problema

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:44. en Efectividad.
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Cuando intentamos resolver un problema entre muchas personas, es frecuente que nadie se escuche, que se presenten ideas en forma desordenada y que las reuniones terminen siendo un verdadero caos. Una opción para ordenar el trabajo grupal, es hacer que la disposición de los participantes cambie -durante la reunión- formando varias figuras. Así, irán formando sucesivamente: un círculo, un cuadrado, un semicírculo, un triángulo y un rectángulo.

La formación de figuras es una efectiva técnica de preparación para resolver problemas en equipo, porque considera la relación entre la posición física de los miembros del grupo y su "posición" frente al problema.

Para la aplicación de esta técnica es recomendable que alguno de los participantes desempeñe el rol de coordinador, o facilitador. Su tarea será indicar y coordinar el cambio de una figura a la otra y registrar las conclusiones de cada paso. A continuación, presentamos los detalles de esta técnica:

Círculo: esta figura favorece la escucha. El círculo es una forma que se utiliza desde tiempos remotos para unir a las personas en torno a algún asunto. Por ejemplo, alrededor de una fogata. Como no contiene extremos, un círculo coloca a las personas en una situación de armonía, igualdad e integración. Esta es una figura importante en las reuniones, porque acerca a las personas. Al verse unos a otros, los participantes comienzan a escucharse y a acercarse: se reclinan sobre sus lugares como señal de atención y así el círculo se hace cada vez más pequeño.

Cuando muchas personas intentan resolver un problema, es muy común que se "eleve la temperatura" de la reunión: cada uno defiende su posición sin escuchar a los demás, sube el tono de voz, etc... Para avanzar en el análisis del problema, es fundamental que se enfríe esta situación. Gracias a su predisposición a la escucha, la formación de un círculo contribuye con este "enfriamiento". Cuando los participantes se escuchan, es más fácil que aprecien el problema en toda su complejidad y tomen conciencia de cómo afecta a otras personas.

Cuadrado: esta figura iguala las posiciones. Como contiene cuatro caras, las personas deberán unirse a quienes se sientan más cercanas en la visión del problema, hasta que queden sólo cuatro posturas. Cada "cara" expone su visión a las demás, luego de consensuar un mensaje entre las personas ubicadas sobre ella. Una característica de esta figura es que todos sus lados tienen el mismo "valor" (es decir, longitud), pero diferente orientación. Su formación permite a los miembros del equipo ordenar las visiones del problema, reconocer sus diferencias, pero teniendo presente la igualdad de valor de cada visión.

Cuando las personas opinan, les cuesta reconocer el valor de las posturas de los demás. Formar un cuadrado les permite "ver" que piensan diferente, pero -a la vez- entender que ninguna perspectiva es superior a otra.

Semicírculo: esta figura permite identificar los recursos faltantes para resolver el problema. Cuando los participantes se sientan formando un semicírculo, queda un espacio vacío frente a ellos. Esta mitad vacía indica que, más allá de cuán lejos hayan llegado en el entendimiento del problema, sólo están "a mitad de camino".

Muchas veces, las personas piensan que al compartir todas sus visiones, ya tienen un cuadro completo del problema. Sin embargo, el conjunto de posturas también es una parcialidad. Para avanzar necesitan más información, considerar otros elementos y -posiblemente- convocar a otras personas. La formación de un semicírculo les da una imagen clara de estas "carencias" que las vuelve más receptivas a recibir ayuda.

Triángulo: esta figura permite simplificar el problema. El triángulo es una figura cuya imagen sugiere foco: consiste en una base amplia, que sostiene dos caras que confluyen en un vértice. Esta forma representa muy bien un proceso de consenso y unificación de criterios. Los participantes forman un triángulo imaginario, ubicándose en la "base" y colocando una pizarra en el vértice opuesto. Cada persona va presentando el material procesado en las etapas anteriores, éste se evalúa y se selecciona aquello que sirve para continuar. A medida que se descartan consideraciones, argumentos e información, el triángulo se achica.

Frente a un problema, las personas tienden a simplificarlo lo antes posible para facilitar el hallazgo de una solución. Es correcto hacer esto, pero como último recurso, no como primer medida. La simplificación es una función necesaria, pero no debe hacerse antes de haber comprendido un problema en toda su complejidad. Gracias a los procesos anteriores, las personas tienen un cuadro claro del problema y esta claridad les permite ejercer elecciones más conscientes y responsables.

Rectángulo: para resolver un problema, normalmente las personas se sientan alrededor de una mesa formando un rectángulo. Pero en lugar de ser la posición inicial y definitiva, debe ser la última, ya que necesita estar precedida por las cuatro anteriores.

En este punto de la reunión, el equipo ha desarrollado una perspectiva genuina y profunda del problema (en su formación en círculo), ha respetado y valorado todas las posturas (cuando formaron un cuadrado), ha considerado toda la información necesaria para resolverlo (a través del semicírculo) y ha simplificado el problema (formación triangular). Recién ahora es el momento de decidir cómo resolver el problema. Haber realizado las etapas anteriores, le permite al equipo determinar qué acciones, estrategias y mediciones tienen más sentido aplicar (determinar estos procedimientos antes hubiese sido inefectivo).

Hay un hecho al que no prestamos la debida atención, pero que resulta crucial en el trabajo grupal: las acciones físicas influyen en las emocionales e intelectuales. Una determinada relación de distancia, posición y contacto visual con otra persona, puede predisponernos a algunas actitudes y alejarnos de otras. Si queremos resolver problemas en equipo en forma efectiva, necesitamos elegir métodos y procesos que propicien determinadas actitudes y no otras.

A lo largo de las etapas del proceso presentado, vimos cómo las sucesivas figuras predisponían a diferentes conductas y facilitaban el logro de determinados resultados. Si pensábamos que un triángulo o un círculo no tenían nada que ver con la resolución de problemas... ahora sabemos que pueden facilitarnos enormemente esta tarea!

La mujer que amansó al león

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:38. en General.
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Se decía que en una aldea en Etiopía, un hombre y una mujer, viudos, aunque jóvenes. Deciden formar juntos una nueva familia.

Pero hay un problema, el hombre tienen un hijo de corta edad, que no ha superado aún la muerte de su madre.

Esta le prepara los platos especiales, le confecciona bonitas prendas y se comporta siempre amablemente con él, pero el niño, ni siquiera le dirige la palabra.

La mujer acude al hechicero:

- ¿Qué puedo hacer para que mi hijo me acepte como madre?

- Me has de traer tres pelos del bigote de un león - le dice el sabio a la mujer.

La mujer se va preocupada, preguntándose cómo le podía sacar tres pelos a un león sin ser devorada, pero decide intentarlo por el bien de su familia.

Cuando al fin encuentra al león, guarda una distancia prudencial, temerosa de acercarse.

Permanece largo rato observándolo de lejos. La espera se hace interminable.

Hasta que la mujer decide ofrecerle comida. Después de acercarse un poco más le deja un pedazo de carne y se aleja. Y cada día hace lo mismo.

Poco a poco, el león se acostumbra a la presencia de la mujer, hasta que ésta para a formar parte de su vida.

Un día, cuando el león está dormido le arranca tres pelos del bigote. Sin problemas.

Pero antes de llevarle los pelos al hechicero, comprende que su problema está resuelto:

HA HALLADO EL VALOR DE LA PACIENCIA.

Como con el león debe acercarse al niño poco a poco, esperando fielmente, respetando su actitud y su territorio, hasta conquistar su corazón con su paciencia.


Camilo José Cela

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:36. en Frases Célebres.
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"Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen."