Harmadillo: El Abrazo.

"Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos". Amado Nervo.

Agosto del 2006


Locos

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:32. en Humor.
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Dos locos se encuentran en el patio de un manicomio; uno de ellos le enseña el puño cerrado al otro y le dice:

- Oye, ¿a que no adivinas que es lo que tengo en la mano?.

- Hmmm... ¿Un elefante?.

El del puño cerrado pone cara de fastidio y replica:

- Si, bueno, ¿pero de qué color?

La Historia del Burro

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:28. en General.
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Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal rebuznó fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar alguna solución para sacarlo.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.

Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...

¡¡¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!!!


Vacaciones: ¿Desconexión?

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:23. en El Custodio por la Paz.
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Cuando salimos de vacaciones, ansiamos descansar del estrés y la rutina de todo el año. Buscamos poder "desconectarnos". Pero esta búsqueda de desconexión puede llevarnos a sentarnos en la misma silla, en la misma playa... año tras año.

Si deseamos unas vacaciones que nos hagan volver más energizados, relajados y motivados, necesitamos mucho más que una desconexión: necesitamos una conexión con aspectos de nuestra vida que usualmente no tenemos en cuenta. De esta manera, además de regresar descansados... regresaremos renovados.

En los últimos años, surgieron nuevas formas de concebir el tiempo libre y las vacaciones, que nos permiten una verdadera renovación. Estas nuevas maneras de hacer turismo presentan algunas particularidades: dependen más del entorno natural; los lugares que se visitan están menos influenciados por los modos de vida urbanos; las instalaciones son mucho menos lujosas; la participación de la población local es mayor; y se enfatizan otras actividades, además de las recreativas. Estos viajes son muy renovadores, porque apuntan a nuestro bienestar, crecimiento y equilibrio. Veamos algunos ejemplos:
- Ecoturismo: se practica en áreas naturales poco alteradas por el hombre. Además de ofrecer descanso y recreación, esta alternativa permite desarrollar conciencia y sensibilidad ambiental. Es un turismo muy sinérgico, porque ofrece una experiencia positiva para el visitante y para el anfitrión (por ejemplo, muchas comunidades obtienen beneficios financieros para la conservación de sus lugares). Puede realizarse ecoturismo pasivo (observar y reconocer especies, o fotografiar la naturaleza) o ecoturismo activo, en el que se cumple una labor que responde a una necesidad ambiental (hacer caminos, plantar árboles, etc...) Estos viajes cambian la percepción que tenemos acerca de la naturaleza: es diferente ver una montaña desde el autobús de una excursión, que sentarse sobre su ladera y aprender sobre su formación geológica. Esta forma de viajar contribuye a renovar nuestra relación con el entorno.

- Turismo para la salud:
propone otro aprovechamiento de las actividades al aire libre y de la naturaleza. Muchas personas recurren a esta opción como terapia antiestrés. Este es el caso del turismo termal, la talasoterapia, los spa o "clubes de salud" y el turismo deportivo. Estos viajes nos permiten recuperar el quilibrio físico.

- Turismo rural: introducirse en las actividades del campo, además de ser otro punto de encuentro con la naturaleza, permite descubrir una forma de vida muy diferente a la propia, degustar otra gastronomía y asistir a espectáculos que no se ven en la ciudad como -por ejemplo- la doma de animales. También brinda la oportunidad de realizar trabajos que rompen con el sedentarismo y permiten desarrollar nuevas habilidades: el ordeñe, la siembra, la cosecha, la yerra, etc... El turismo rural es una forma de renovar hábitos, conocimientos y habilidades.

- Turismo espiritual:
a través de actividades de meditación, capacitación, visita a templos y retiros en contacto con la naturaleza, ofrece una opción para reenergizarse y re-conectarse con uno mismo. Estos viajes nos permiten renovar la fe, o iniciar una práctica espiritual.

- Turismo histórico: el objetivo de estos viajes es conocer la tradición, el folklore y el patrimonio de un lugar. En ellos, se aprende a reconocer la conexión entre el pasado y el presente, a apreciar la arquitectura y el arte. El turismo histórico contribuye con nuestro crecimiento intelectual.

-
Turismo cultural: a través de estos viajes, nos acercamos a las culturas autóctonas y conocemos a los habitantes de los lugares que visitamos. Una de las gratificaciones de viajar es conocer personas diferentes, pero ¿cuán diferentes son a nosotros quienes conocemos en una playa, o en un hotel? En realidad, nuestros compañeros de viaje habituales son personas bastante parecidas a nosotros. Mucho más enriquecedor es conocer a quienes llevan una vida completamente diferente a la nuestra. El turismo cultural contribuye a promover la comprensión, la cooperación y la fraternidad entre personas de diferentes lugares y nos brinda la oportunidad de renovar nuestras relaciones.
El espíritu de los viajes es enfrentarse a circunstancias diferentes que disparen otras conductas, perspectivas y modos de pensar. Viajar es buscar la diferencia. La cuestión es cuán diferentes estamos dispuestos a que sean nuestras próximas vacaciones.

Normalmente, ¿qué nos traemos de las vacaciones? ¿Las fotos? ¿El bronceado? ¿Un sombrero? Estas cosas muestran que estuvimos allí, pero no tienen un impacto significativo en nuestras vidas. Nada cambia si -al volver- seguimos pensando, sintiendo y actuando como antes. Afortunadamente, en lugar de regresar de las vacaciones con piedras o caracoles, nuevas formas de turismo nos permiten regresar con cosas más valiosas: nuevos conocimientos, nuevos hábitos, nuevas relaciones, una mejor salud, una plena armonía con el entorno, un equilibrio espiritual, etc...

Las vacaciones pueden ser una verdadera transformación en nuestras vidas... una renovación duradera que no desaparezca el día que desarmamos las maletas.

"La poesía del viaje no reside en descansar
de la monotonía de la vida doméstica,
del trabajo y las preocupaciones.
Tampoco reside en la posibilidad de satisfacer una curiosidad.
La poesía del viaje reside en la experiencia vital,
es decir en el enriquecimiento,
en la incorporación orgánica de lo recién adquirido,
en el incremento de nuestra comprensión por la unidad en la diversidad,
en el reencuentro de unas verdades y unas leyes antiguas
bajo unas condiciones totalmente nuevas."

- Hermann Hesse -


Personas alertas... al cambio

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:19. en Debate.
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Es inútil tolerar una situación cuando ya no existe un motivo o inspiración suficiente. Cuando usted está haciendo algo por costumbre, rutina, dinero, o porque no puede molestarse en cambiar, pero se siente "desconectado": manténgase alerta. Cuando ya no sienta compromiso con una actividad, un proyecto, una meta, o un equipo: considere hacer un cambio.

Ese estado de motivación, producirá un entorno negativo: su voluntad decaerá y, cada vez más, usted requerirá mayor esfuerzo para hacer las cosas. Las personas que están cerca suyo, pronto advertirán la situación y naturalmente se irán alejando de usted. Su presencia, aporte, o trabajo, perderá su significado y se encontrará solitario y aislado. Situaciones como éstas rara vez mejoran con el tiempo. Anticiparse a las consecuencias de estos síntomas, es una acción muy efectiva. Ese, es el momento de hacer un cambio.

William Shakespeare

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:14. en Frases Célebres.
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"Las palabras sin afectos, nunca llegarán a oídos de Dios."

Datos del autor: (1564 - 1616)
Poeta y dramaturgo inglés.


¿Consultoría, terapia... o qué?

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:12. en Efectividad.
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En el ámbito organizacional actual, se utiliza mucho la palabra "coaching". Esta proviene del término inglés "coach", que significa entrenador y -cuyo uso más conocido- está ligado al mundo del deporte. Así como en un deporte, el coach es quien entrena al atleta para que gane sus competencias; en las organizaciones, el coach es quien entrena a las personas para que logren los resultados que anhelan y aporten lo mejor de sí mismas en sus lugares de trabajo.

A pesar del uso cada vez más extendido de la expresión "coaching", el rol del coach en las organizaciones aún se presta a confusiones. Como el coaching es ejercido -en la mayoría de los casos- por consultores, psicólogos y capacitadores, muchas personas piensan que se trata de un tipo de consultoría, otras lo consideran una clase de terapia y otras, lo asocian a un método de capacitación.

Ciertamente, los límites entre el coaching, la terapia, la consultoría, la capacitación y otras disciplinas son muy difusos. Muchas de estas prácticas comparten raíces, influencias, incumbencias y técnicas de trabajo. Todas ellas apuntan a ayudar a las personas y a apoyarlas en su crecimiento. Sin embargo, a pesar de estas características comunes, podemos establecer algunas claras diferencias:
- otras disciplinas parten de una necesidad específica y resuelven puntualmente esa necesidad. En cambio, el coaching va más allá del problema planteado y busca ayudar a las personas y organizaciones a alcanzar una mejora general, desde un enfoque sistémico. El coach apunta a un cambio en la forma de ver de las personas, que produzca una transformación cultural en las organizaciones.

- otras prácticas se basan en la figura del experto: si una empresa quiere resolver un problema vinculado al clima de trabajo, contrata a un consultor especialista en clima laboral; si desea capacitar a su personal en informática, contrata a un instructor especializado en informática... y así sucesivamente. Asimismo, si una persona necesita superar una fobia, o una depresión, consulta con un terapeuta especializado. En cambio, el coach no es -necesariamente- un experto, no posee un conocimiento específico. Lo que sí posee, son destrezas de creatividad, liderazgo y comunicación, que le permiten ayudar a las personas a descubrir un conocimiento que ellas mismas encierran.

- si bien, al igual que otros profesionales, el coach suele ser contratado por una empresa para un trabajo específico (por ejemplo, mejorar la eficiencia del personal), su forma de realizar ese trabajo es muy diferente. Mientras la mayoría de los especialistas toman distancia de una situación, diagnostican un problema y ofrecen una solución, el coach se acerca a las personas y a sus situaciones: les ayuda a identificar los desafíos y luego trabaja con cada una de ellas, para orientarlas en el descubrimiento de sus propias soluciones. Es decir, otros especialistas dan una solución y la entregan a la persona, u organización. El coach, en cambio, crea en conjunto con la persona -o la organización- la posible solución.

- otras disciplinas ofrecen conocimientos externos que existen previos a la situación, mientras que el coaching construye un conocimiento que surge de la situación que vive junto a la persona que está ayudando. Así, en lugar de transferir conocimientos, el coach busca construir capacidades: ofrece a las personas procesos de autoconocimiento, para que ellas puedan reconocer sus emociones, clarificar sus modos de pensar y explorar respuestas a sus problemas y desafíos.

- a diferencia de otros profesionales, un coach no diagnostica, no recomienda, no decide, ni "piensa" por la persona. Lo que hace es ayudarle a verse a sí misma de otro modo, a visualizar más opciones y a distinguir la brecha entre aquello que hace y aquello que desea. Luego, la orienta en el logro de sus metas y sueños, le enseña a descubrir sus "puntos ciegos" y a quitar del camino los obstáculos que le impidan mejorar.

- otros métodos de resolución de problemas parten de un paradigma de necesidad (la persona -o la organización- necesita procesos, información, habilidades, conocimientos, capacidades, etc... para resolver su problema). En cambio, el coaching parte de un paradigma de posibilidad: la persona y la organización poseen fortalezas y capacidades internas, que les permiten mejorar su desempeño y obtener los resultados que persiguen.

- las personas tienden a entablar con muchos profesionales, una relación asimétrica: ellos, por ser los especialistas, son percibidos en un "nivel superior" de conocimientos y habilidades. En cambio, el coach y la persona construyen una relación de igualdad. Esta diferencia en el tipo de relación se traduce en una diferencia en el tipo de comunicación: mientras -en muchos casos- se establece una comunicación unidireccional, en el coaching se construye un verdadero diálogo.
Reconocer estas diferencias es importante para todos: tanto para quien desea un coach, como para quien desea transformarse en uno. Muchas veces, ante el desafío de ayudar a alguien a equilibrar su vida laboral y familiar, un coach se encuentra -sin quererlo- haciendo terapia de pareja. O, consultado por un problema de desempeño en un gerente, se encuentra realizando un análisis estructural de la compañía... Para evitar estos problemas de competencias, las personas y las organizaciones necesitan clarificar sus necesidades y -cada especialista- debe delimitar su campo de trabajo.

Afortunadamente, se puede ayudar a las personas y a las organizaciones de diversas formas. Al comparar el coaching con otras profesiones orientadas a la resolución de problemas -personales y organizacionales- vemos que, si bien todas ayudan a aumentar el desempeño, la efectividad y el bienestar, el coaching va más allá: expande la capacidad de acción de las personas y organizaciones... porque les permite ayudarse a sí mismas.

Aprender sin rueditas

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 13:08. en La Banda del Perjuicio.
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Preocupados por obtener resultados y lograr "progresos" cuando enseñamos algo, padres y maestros tendemos a corregir cada error de los niños. Tomemos por ejemplo la enseñanza musical: "Te equivocaste de acorde: detente y vuelve a empezar"; "Esta vez debe salir perfecto."; "¿Qué fue eso? ... así no se hace."; etc, etc... Con indicaciones como éstas, solemos supervisar de manera muy estricta, argumentando que la música es una disciplina "de precisión".

Sin embargo, corregir cada error... puede ser un error en sí mismo! Al hacerlo, aumentamos la ansiedad, censuramos la espontaneidad e inhibimos la creatividad de quien aprende. Cuando un niño "teme" cometer errores, prefiere detenerse que equivocarse. Cuando cree que todo error es una "catástrofe", su miedo le conduce a la parálisis. Por tal motivo, nuestra forma de educar es determinante...

Esto no significa que debamos olvidarnos de la excelencia, o de desarrollar una buena técnica. Significa que podemos adoptar otra visión, acerca de cómo ayudar a un niño a lograr el "dominio" de una disciplina.

En música -como en otros aprendizajes- es muy importante la armonía entre el cuerpo y la mente. Si el cuerpo quiere hacer algo (moverse, tocar una nota, etc.) y el cerebro le dice "No", "Cuidado", "Detente"... la espontaneidad y la creatividad jamás podrán fluir. Así lo entendía un maestro de piano que tuve a los siete años:
Estaba tocando durante mi lección, cuando de repente, me equivoqué de tecla y se escuchó un sonido espantoso! Miré inmediatamente a mi maestro pero él -con expresión aprobadora- me hizo señas de continuar. Seguí tocando, pero yo no podía disimular mi malestar, ni "borrar" el error de mi mente. Estaba realmente tenso.

Al finalizar la pieza, mi maestro me miró y me dijo: "Si cometiste un error, disfrútalo!" "Tenlo muy presente, ríete de él, repítelo si es necesario... pero no lo ignores, ni lo entierres, ni lo olvides. Déjalo vivir..."

Sus palabras me desconcertaron. Sin embargo -por alguna razón- ese consejo me despertó una sonrisa, aflojó mis manos y mis hombros y me hizo sentir mejor. Cuando volví a tocar la pieza, ya no pensaba más en mi error anterior y, en cambio, disfrutaba cada nota...
Años más tarde, comprendería esta lección en toda su profundidad. Cuando me pidió que experimentara el error -en lugar de temerlo o ignorarlo- estaba dándole "permiso" a mi creatividad y espontaneidad para fluir. Aquella mañana, además de enseñarme a tocar el piano, mi maestro me enseñó a:

- relajar mi ego
- disfrutar físicamente aquello que hacía
- buscar entender cada resultado sin juzgarlo
- no temer, ni dudar
- ser espontáneo

A los adultos nos resulta casi imposible pensar en "disfrutar" nuestros errores... pero los niños lo hacen todo el tiempo! Durante su crecimiento, comenten todos los errores imaginables: se caen torpemente, se llevan objetos a la nariz, pronuncian mal las palabras, etc... Sin embargo, su actitud es ejemplar: concentrada, persistente, entusiasta. No sienten culpa ni vergüenza cuando se equivocan, sino que se fascinan y se sorprenden con los resultados de sus intentos: "...así se siente llevarse puré a los ojos!" ; "...esto es lo que consigo cuando no pido ir al baño!" . Los niños incorporan el error a su proceso de aprendizaje y lo disfrutan.

Disfrutar un error es parte de la espontaneidad del aprendizaje. Desde luego, hay errores que ocurren producto de la negligencia, la falta de concentración, o la desmotivación. Pero si estamos comprometidos con nuestro aprendizaje y el error sucede de todos modos, se trata de un error honesto y necesario. No ocurre por descuido, sino porque nuestro cuerpo -antes que nuestra mente- asume que está aprendiendo y se deja llevar por el proceso. Estos errores no sólo son naturales, sino útiles. Contienen mucha información sobre nuestro proceso de aprendizaje, nos muestran con una claridad inmediata aquello que hacemos y aquello que necesitamos hacer. Tanto si somos aprendices como educadores, los errores son una excelente herramienta de retroalimentación.

Recordemos cuando aprendimos a montar una bicicleta. Tras lograr el equilibrio, nuestros padres quitaron las rueditas de apoyo, nos soltaron y comenzamos a pedalear solos... cada vez más rápido. Todo iba perfectamente, hasta que en una esquina maniobramos para doblar y nos caímos al piso. A través de este error, aprendimos que existe una relación entre la velocidad y la habilidad para controlar un giro. Recién cuando caímos al piso, entendimos esa relación. Desde luego, la caída podría haberse evitado: si nuestros padres no quitaban las rueditas de apoyo, hubiésemos seguido con total seguridad...

Muchas veces, no "quitamos las rueditas" del aprendizaje, para evitar que los niños cometan errores. Pero hay ocasiones, en que ellos necesitan experimentar lo incorrecto... para entender lo correcto.

Padres y maestros, deberíamos dar a los niños la libertad para cometer sus propios errores, vivirlos con naturalidad... y hasta disfrutarlos! Si hacen algo mal, siempre cabe la posibilidad de que lo hagan mejor en el próximo intento. Pero si no permitimos que se equivoquen -y hacemos que se asusten de sus errores- nunca se atreverán a hacer nada solos. Tengamos esto muy presente y -al educarles- ayudémosles a aprender... sin rueditas.

Amor y Soledad

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 12:57. en Alexa.
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El amor aparece cuando no necesitas nada de los demás
La vida es soledad. Nacemos solos y morimos solos.
Entre medio, a lo largo de la vida, nos relacionamos con muchas personas y grupos, pero en realidad, siempre estamos solos, porque somos seres únicos, caracterizados por una única identidad que no es posible mezclar con las de otros seres humanos.
Nos relacionamos mejor o peor, nos comunicamos mejor o peor, pero la soledad es la base de nuestra existencia.
Con la relación, con la comunicación, rompemos el aislamiento, salimos de nuestro autismo y nos acercamos a los demás.
Podemos compartir, podemos establecer vínculos afectivos, pero seguimos estando solos, viajando a través de la vida en perpetua soledad.
A través de la soledad podemos conocernos a nosotros mismos, profundizar en un auto conocimiento indispensable para el crecimiento interior.
Cuando creces en soledad, descubres también el sentido de la vida, el significado de la vida. Luchar contra la soledad es luchar contra un imposible.
Algo se convierte en un problema cuando lo etiquetamos como problema.
La soledad no es un problema, el problema es luchar contra la soledad. La mayor desgracia que le puede ocurrir a un ser humano es no aceptar su soledad, porque eso le convierte en un eterno buscador de fantasías, imaginando de forma equivocada que en algún momento futuro podrá romper la soledad.
Buscar en los demás lo que sólo está en tu interior es un camino hacia la frustración.
El amor sólo es posible cuando nace de la soledad.
Las personas que luchan contra la soledad se crean tantas necesidades en los demás que no les es posible acercarse al amor. Fingen amar, pero no pueden tener la experiencia del amor. No tienen nada que ofrecer.
La soledad, el conocimiento y la profundización en uno mismo, lleva automáticamente al amor. Únicamente la persona que puede vivir en soledad es capaz de descubrir el amor que existe en su interior y tiene la capacidad de ofrecerlo a los demás.
Sólo podemos dar y compartir lo que nos pertenece.
Todos los que te rodean, tus hijos, tus nietos, tu pareja, tus compañeros de trabajo, tus amigos, son unos completos desconocidos.
Y lo seguirán siendo, hagas lo que hagas, mientras sigas pensando que la felicidad depende de algo o de alguien exterior a ti.
No existe la posibilidad de no estar solo. Podemos engañarnos, crearnos ilusiones, autoconvencernos.
Pero la soledad siempre estará ahí. Profundizar en el conocimiento de ti mismo te permitirá darte cuenta de que no es posible mercantilizar el amor.
El amor puro, sin dependencias, sin esperar nada a cambio, sólo existe cuando no necesitas nada, cuando eres feliz por ti mismo.
Sólo en ese momento puedes compartir, porque tienes tanto que dar, tienes tanta felicidad en tu interior, que sería absurdo que no se expandiera hacia los demás.
No sigas buscando que alguien te de un poco de felicidad, porque tú ya estás lleno de felicidad.
El amor es dar esa felicidad que te llena, es compartir la totalidad de tu existencia.
¿Y qué ocurre cuando compartes la totalidad de tu existencia?

Una flor y los sentimientos

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 12:46. en General.
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Había una joven muy rica, que tenía de todo, un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo que le daba muchísimo bien, una familia unida.
Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre estaba deficitaria en alguna área.
Si el trabajo le consumía tiempo, ella lo quitaba de los hijos, si surgían problemas ella dejaba de lado al marido... Y así, las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después.
Hasta que un día, su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: Una flor rarísima, de la cual sólo había un ejemplar en todo el mundo.
Y le dijo: - Hija, esta flor te va a ayudar mucho, ¡mas de lo que te imaginas!
Tan solo tendrás que regarla y podarla de vez en cuando, y a veces conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores.
La joven quedó muy emocionada, a fin de cuentas, la flor era de una belleza sin igual. Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor. Ella llegaba a casa, miraba la flor y las flores todavía estaban allá, no mostraban señas de flaqueza o muerte, apenas estaban allá, lindas, perfumadas. Entonces ella pasaba de largo.
Hasta que un día, sin más ni menos, la flor murió. Ella llegó a casa ¡y se llevó un susto! Estaba completamente muerta, su raíz estaba reseca, sus flores caídas y sus hojas amarillas. La joven lloró mucho, y contó a su padre lo que había ocurrido.
Su padre entonces respondió: - Yo ya me imaginaba que eso ocurriría, y no te puedo dar otra flor, porque no existe otra flor igual que esa, ella era única, al igual que tus hijos, tu marido y tu familia.
Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero tú tienes que aprender a regarlos, podarlos y darle atención, pues al igual que la flor, los sentimientos también mueren.
Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla.
¡Cuida a las personas que amas!
¿ Y tú? ¿Vas cuidando las bendiciones que Dios te ha dado?.
Acuérdate siempre de la flor, pues las Bendiciones del Señor son como ella, El nos da, pero nosotros tenemos que cuidar.

Jean Paul Sartre

Publicado el 17 de Agosto, 2006, 11:55. en Frases Célebres.
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"Todos los medios son buenos cuando son eficaces."

Datos del autor: (1905-1980)
Filósofo francés, dramaturgo, novelista y periodista político, es uno de los principales representantes del existencialismo.


Tips para mejorar tu currículum

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 23:18. en Humor.
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1. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)

2. Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)

3. Distribuidor de Recursos Humanos VIP (Chofer de taxi)

4. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)

5. Especialista en Logística de Energía Combustible (Grifero)

6. Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón de obra)

7. Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Ayudante de peón de obra)

8. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)

9. Especialista Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con moto)

10. Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, brujo, lector de cartas)

11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de propaganda en las esquinas)

12. Especialista en Logística de Alimentos (Mozo)

13. Coordinador de Flujo de Actividades de Genero Deportivo (Vago)

14. Abastecedor Logístico en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de sándwiches en estadios deportivos)

15. Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (Vendedor ambulante)

16. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero)

17. Director y Conductor de Estrategias Operativas en Actividades de Grupos (Piraña)

Amor....

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:58. en Alexa.
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Amor, un viaje misterioso, extraño, sin lógica.

El latido del mundo y el corazón de todo aquel que se atreva a tomarlo, a sentirlo, a desearlo. La llama de la vela que se enciende en todo aquel capaz de sentirla, pero no quemarse. La lluvia que resbala sobre una montaña, el agua que corre por entre las piedras, el vuelo de un ave, el suspiro del viento.

Viento que susurra en tu oído, que atreverse no cuesta nada, y que intentar no es en vano.

Que buscar no es tan malo, pero que esperar no es tan bueno. Que la vida no es vida, si no se tiene a alguien con quien compartirla. Que soñar no tiene precio, pero que lo pagas si vives tu vida, viviendo de ello.

Amor, una senda eterna si es verdadera, o tan sólo un pasaje, depende de como sea. Las miradas que chocan curiosas, en un repentino encuentro, o el roce de los labios que se enamoraron despacio. Aquel que es puro y que sólo siente.

Aquel que no pide nada a cambio, pero que lo da todo sin pensarlo. Aquel que con simplemente tocarte, puede cambiarte. Aquel que siendo verdadero, es más fuerte que el miedo.

Miedo que día a día, nos aleja de la vida, miedo creado por anteriores fracasos, miedo que es vencido sólo, cuando la fe de algo más fuerte crece dentro, y cuando la esperanzo de lo verdadero, no se pierde entre la niebla.

Amor, un camino que no termina, un camino que se recuerda. Un camino que nos guía, y que ilumina cada paso, cada meta, y cada pequeño o grande peldaño de la escalera. Escalera que nos lleva a un final que no termina, escalera que termina, cuando una nueva comienza.

Amor, aquel que muchos deseamos, pero que merecemos más darlo que recibirlo. Aquel que siendo egoístas, no nos lo es devuelto, pero que siendo generosos, puede ser más del que esperamos. La gota de sol que cae cuidadosa sobre la hoja verde, que se filtra entre los árboles, que se esparce por el cielo. Las ganas de tenerlo, la fe de encontrarlo, el miedo a perderlo.

El miedo a que nunca aparezca, el miedo a no merecerlo, el miedo a darlo en vano, el miedo a que ni siquiera exista. El miedo... un sentimiento que es capaz de hundirnos tanto como lo puede hacer el odio, y capaz de alejarnos del mundo real tanto como lo hace vivir más allá de los sueños.

Amor, el rescate que muchas veces todos necesitamos, el que es capaz de librar un corazón encerrado, encontrar un alma perdida, redimir un camino desviado, el que lo puede todo, si nos entregamos. El que siendo verdadero, dura para siempre, y que es capaz de curar cualquier herida, y de sanar el corazón, sin importar cuan grande sea la llaga.

El que nos hace feliz, el que nos da un verdadero propósito de vivir, el que nos llena cada pequeño rincón de nuestra existencia, el que nos ayuda a cumplir sueños, el que nos hace creer que se puede. El que nos hace amarnos a nosotros mismos y el que nos hace sentir que el corazón se nos salta del pecho.

Amor, todo lo que la vida puede llegar a ser. Lo máximo que la vida nos puede llegar a ofrecer, y lo único que realmente nos puede hacer pisar firme la tierra, pero que al mismo tiempo, puede hacernos volar por el universo, como nunca antes, siempre de la mano de alguien.


La vida es como el tiro con arco

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:35. en General.
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"El blanco era difícil. Un águila oscura con solo una pluma blanca en la punta del ala volaba alto, muy alto en curvas caprichosas, y desde el suelo con una sola flecha había que arrancarle la plumita blanca sin herir al ave. Llegó el primer arquero al centro reglamentario, y el Maestro le preguntó: "-¿qué ves?" Contestó: "-Veo el público, y mi familia y amigos...; veo el prado y las plantas y los árboles que me rodean; veo las nubes en el cielo, y el águila que entre ellas vuela". "-Ves demasiado", dijo el Maestro, y lo despidió.

"El blanco era difícil. Un águila oscura con solo una pluma blanca en la punta del ala volaba alto, muy alto en curvas caprichosas, y desde el suelo con una sola flecha había que arrancarle la plumita blanca sin herir al ave. Llegó el primer arquero al centro reglamentario, y el Maestro le preguntó: "-¿qué ves?" Contestó: "-Veo el público, y mi familia y amigos...; veo el prado y las plantas y los árboles que me rodean; veo las nubes en el cielo, y el águila que entre ellas vuela". "-Ves demasiado", dijo el Maestro, y lo despidió.

Llegó el segundo. "-¿Qué ves?" - "Veo sólo el punto blanco de la pluma que he de alcanzar con mi flecha". "-Ves demasiado poco-", dijo el Maestro, y lo despidió.

Llegó el tercero. "-¿Qué ves?" - "Más que ver, siento. Siento a mi alrededor el público que con sus voces y sus gestos señalan el vuelo del águila; siento en mi piel la fuerza y la dirección del viento que me indica sin yo distraerme, hacia dónde va a empujar mi flecha; siento el arco y la flecha como prolongación de mi brazo y mano, y la pluma blanca en el cielo que se deja acariciar desde aquí por mi mirada". "-Tú estás preparado", dijo el Maestro, "puedes tirar".

Hubo un momento de susurros y miradas, de brisas y caricias, del sonido vibrante del arco seguro y la trayectoria certera de la flecha veloz. Un momento en que el todo se unió con el todo, y árboles y nubes y rostros y miradas se unieron en la punta de la flecha y en el copo blanco de la pluma que descendió satisfecha de satisfacer a todos. "Cuando todo es uno, todo vive".

Me gustó la historia, firmada por la hermana Teresita Santamaría, pues pensé que más que hacer cosas hay que vivirlas, sentir ese momento mágico que está escondido en cada cosa. A veces estamos replegados sobre nosotros mismos, no somos capaces de ese sentir la vida. El egoísmo nos impide darnos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, nos anula, priva de ser uno mismo quien actúa. Tendemos a dejarnos llevar por la rutina, el aburrimiento, y en esta situación caben las dos posibilidades: caer en la rutina que esclaviza –ver poco- o como el primer arquero ver demasiado, divagar, pues –decía San Josemaría Escrivá- "es fácil que la imaginación se desate y busque un refugio en la fantasía que, alejando de la realidad, acaba adormeciendo la voluntad. Es lo que repetidas veces he llamado la ‘mística ojalatera’, hecha de ensueños vanos y de falsos idealismos: ¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esa profesión, ojalá tuviera más salud, o menos años, o más tiempo!" En esos casos, uno tiende a escapar de aquella situación a la que no quiere enfrentarse, como la protagonista de la novela "Donde el corazón te lleve" de S. Tamaro, que dice a la abuela que se va a América, pues "así al menos no pierdo el tiempo y aprendo idiomas". Pero le contesta la abuela que la vida no es una carrera sino un tiro con arco, lo importante en la vida no es hacer muchas cosas y no perder nunca el tiempo sino estar centrado, y el que no está centrado está descentrado, inquieto hasta que encuentra su centro.

Hay que evitar esos dos peligros: ver tan poco que uno acaba esclavo del deber, trabajo, afán de dinero... y está aburrido; y como consecuencia la cabeza va hacia otra parte, escapa entre ensueños que alejan de la realidad. Hemos de vivir la vida, estar centrados en lo que toca en cada instante, y "sentir" el momento presente como la única cosa existente, sin pensar en lo que pasó ni en lo que vendrá.

"Esfuérzate en tu quehacer / como si de cada detalle que pienses, / de cada palabra que digas, / de cada pieza que pongas, / de cada golpe de martillo que des, / dependiese la salvación de la humanidad / porque en efecto depende, créelo".

Llucià Pou Sabaté


Alejandro Casona

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:08. en Frases Célebres.
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"En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos."

Carisma o estigma

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:03. en El Custodio por la Paz.
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Los líderes poseen una "diferencia" que les permite destacarse del resto de las personas e influir sobre ellas. Pero -a los ojos de los demás- esta diferencia puede ser vista como carisma... o como estigma.

El término "carisma" se refiere al don que tienen algunas personas de atraer -o seducir- a otras. Esta cualidad les confiere superioridad sobre el resto de los integrantes de una comunidad y les facilita el ejercicio de la influencia.

La palabra "estigma" (que etimológicamente significa "tatuar") tiene sus orígenes en las marcas que se les imprimían en la antigüedad a los esclavos, traidores y malhechores. El estigma era una señal de infamia -o de deshonra- que provocaba el menosprecio de los portadores.

En nuestra sociedad, también existen estigmas y se "marca" a las personas diferentes: por ejemplo, a quien tiene deformaciones físicas, defectos de carácter, o pertenece a determinada raza, nacionalidad, o religión. También se señaliza a aquella persona excéntrica, rara, o rebelde frente a las reglas. Todo aquel que, por decirlo de alguna manera, es demasiado "diferente" al resto, resulta estigmatizado.

El estigma es considerado un desvalor porque significa el rechazo del grupo: quien lo lleva, es visto como "marginal". Podríamos pensar en el estigma como la contraparte del carisma: la persona es considerada "diferente", pero de un modo negativo.

Sin embargo, el carisma y el estigma no son tan opuestos: los rasgos carismáticos son muy cercanos a los estigmáticos. Cuando alguien se distingue de los demás, lo "notable" puede ser fuente de atracción... o de rechazo.

Sabemos que el carisma influye mucho en el liderazgo pero, ¿cómo se relaciona el estigma con el liderazgo? Una conducta y una personalidad extraordinarias pueden servir para que un grupo se cuestione la validez de los comportamientos que asume como "ordinarios". Es así que la diferencia (sea carismática o estigmatizante) puede ser fuente de cambios en una comunidad y permitir a una persona ocupar en ella una posición de referencia. Es decir, convertirse en líder.

Otra muestra de la cercanía entre el carisma y el estigma es que -llevado al extremo- el primero puede convertirse en el segundo. Si se llevan al límite algunas particularidades, un comportamiento positivo se vuelve negativo. Por ejemplo, la humildad es un atributo importante para un líder y puede ser una fuente de carisma, pero limita con la inseguridad que es un atributo de descrédito. Podríamos pensar en otros pares semejantes: verborragia-desparpajo, disciplina-rigidez, originalidad-ridiculez, persuasión-demagogia.

Esto es lo que ocurre con ciertos modelos de liderazgo carismático, como la figura del "padre" o del "héroe". Cualidades que tradicionalmente hacían aparecer al líder como el arquetipo, o la encarnación del "ideal de liderazgo", pueden resultar contraproducentes, como se muestra a continuación:

Padre: esta imagen se asocia mucho a la de líder, porque inspira dedicación, respeto y hasta un cierto temor reverente. Para cuidar de sus hijos, un padre combina algo despótico con algo benefactor. El líder paternalista aparece ante sus seguidores como alguien comprensivo, protector, preocupado y benevolente y -a la vez- exigente, amenazante, castrador y represor. La fuerza del modelo paternalista se basa en que concilia amor y poder. En muchas organizaciones, el líder cuida de su personal como un padre, pero las personas deben pagar un precio por ese cuidado: someterse a su orden. Es muy difícil aceptar este tipo de liderazgo en el largo plazo, porque no brinda libertad a los seguidores, ni les permite "madurar" (el líder trata a sus subordinados como niños). Esta figura carismática, que en una cultura dependiente puede funcionar, resulta desfavorable en la cultura interdependiente que tienen hoy la mayoría de las organizaciones y comunidades. Así, el paternalismo pasa de ser un atributo de carisma, a uno de estigma.

Héroe:
es un solitario que enfrenta a todos los enemigos y se gana la admiración, el aprecio y la inmortalidad entre los suyos. No se subordina a otros, es autosuficiente, fuerte y poderoso. Muchas veces, los fundadores y creadores de empresas cumplen la función de héroes en la simbología cultural de sus organizaciones. Pero este arquetipo tiende a chocar contra un modelo de liderazgo compartido, facultamiento y trabajo en equipo. Entonces, aquello que -originalmente- era un rasgo carismático, se vuelve una fuente de descrédito y rechazo.

En los modelos organizacionales actuales, los líderes deben encontrar el equilibrio justo para no convertir su carisma en estigma. Desde luego, moverse "al filo de la hoja" es muy difícil: si no son diferentes, no se distinguen del resto y -como consecuencia- no pueden ejercer una función de liderazgo; pero si son demasiado "diferentes", el carisma se transforma en estigma.

Para que su excepcionalidad sea positiva y ejemplificadora -y no negativa y discriminante- los líderes carismáticos no se apartan completamente de la norma o la generalidad, sino que se mantienen en la periferia de las expectativas de sus seguidores. Reconocen que necesitan una "marca", algo que los distinga, pero saben que llevar esa distinción al extremo, puede jugarles en contra.

La línea que separa el carisma del estigma es muy delgada. Para no cruzarla es necesario un fuerte carácter, una perspicaz "lectura" de aquello que esperan los seguidores y un conocimiento profundo del entorno y las circunstancias en los que se ejercerá el liderazgo.

Miedo al éxito

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 22:01. en La Banda del Perjuicio.
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La mayoría de nosotros hemos aprendido que el fracaso es algo negativo. Por el contrario, aprendimos que el éxito es algo positivo y que conviene esforzarnos por alcanzarlo. Por lo tanto, es natural temerle al fracaso y desear el éxito.

Sin embargo, el éxito puede ser tan temible -o más- que el fracaso. Constantemente, vemos personas que desperdician intencionalmente la oportunidad de alcanzar sus metas, que escatiman esfuerzos para lograr un valioso objetivo o que, cuando están a punto de conquistar una posición deseada, se echan atrás. Estas conductas -aparentemente irracionales- pueden ser consecuencia de un temor al éxito.

El miedo al éxito puede manifestarse de muchas maneras, entre otras como:
- miedo a que el esfuerzo sea demasiado
- miedo a no ser capaces de manejar la responsabilidad del éxito
- temor de no merecer las buenas cosas y el reconocimiento, que llegan como resultado del éxito
- miedo a cometer errores y a perder la posición alcanzada
- miedo a no poder sostener el progreso
- miedo a que alguien mejor nos desplace
- miedo a tener mucho más para perder
- temor a descubrir que el resultado alcanzado no era el deseado
- temor a perder el interés y el compromiso
Estos miedos tienen serios efectos. Como consecuencia de ellos, algunas personas se involucran en conductas auto-destructivas; otras enfrentan dificultades para tomar decisiones, o resolver problemas; hay quienes pierden la motivación para crecer y progresar, mientras otros experimentan sentimientos de culpa, confusión y ansiedad. En los peores casos, el temor al éxito conduce al auto-sabotaje: la persona termina eligiendo exactamente lo opuesto de aquello que necesita para alcanzar sus metas.

Para evitar estos miedos, es preciso identificar sus causas. Una de las principales es la falta de solidez en los propósitos.

Cuando construimos una casa, lo primero que levantamos son los cimientos. Estas bases soportan un determinado tipo de edificación: por ejemplo, una propiedad de dos plantas. Si, luego de levantar esos cimientos, decidimos hacer un edificio de veinte pisos, las bases no servirán. De la misma manera, nuestro éxito necesita de una base sólida. Si nuestro propósito no es sólido (es decir, si los "cimientos" no resisten), un eventual éxito se desmoronará.

El éxito nos da temor cuando lo construimos sobre los cimientos equivocados y le damos un peso que las bases no pueden tolerar. Por ejemplo, cuando queremos tener éxito para demostrar algo a alguien: "Ya verá mi padre lo que soy capaz de hacer"; "Les daré una lección a todos aquellos que me decían que nunca lograría nada"; "Cuando sea exitoso, no necesitaré nada de ellos", etc... Muchos aspiran al éxito para cumplir las expectativas de otras personas (padres, jefes, amigos, etc...), o para competir con otros. Cuando el propósito es ganar la aprobación, el reconocimiento, o la aceptación de los demás, nos estamos apoyando en una base demasiado débil.

Asimismo, solemos perseguir el éxito porque pensamos que nos da poder. Tendemos a creer que tener éxito significa ser más inteligentes, habilidosos, o capaces que los demás. O, buscamos triunfar como pretensión de reivindicación: "Ahora que tengo éxito, podré borrar mis errores." El éxito no borra nada, sólo el perdón (nuestro y de los demás). El éxito no logra ninguna de esas cosas: no nos hace más inteligentes, no nos valida ante los demás, ni nos reivindica.

Cuando asociamos el éxito a estas motivaciones externas, se vuelve temible, porque nos hace dependientes. A su vez, se vuelve demasiado pesado, porque lo convertimos en un fin, en lugar de utilizarlo como medio. Al ser débiles las bases que sostienen el éxito, es comprensible sentir miedo ante él. Para que el éxito no pese -ni asuste- es preciso apoyarlo sobre bases sólidas. Estas sólo pueden construirse con firmes creencias y motivaciones que nacen de nuestro interior.

Si bien es muy deseable por la mayoría, el éxito no es algo sencillo, ni "liviano". Exige mucha reflexión y preparación. Lo fundamental para superar nuestras inseguridades frente a él, es saber quiénes somos, qué queremos realmente y qué somos capaces de lograr.

Límite vertical

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:54. en Debate.
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Usualmente vemos a las montañas como grandes límites naturales, los cuáles no siempre ofrecen una "segunda oportunidad" ante los errores. ¿Por qué -entonces- se las sigue escalando?

El montañismo no sólo enseña a escalar montañas. Es un deporte muy interesante y del cual podemos aprender algunas lecciones importantes, que se aplican a la vida y a los negocios...

Figúrese el problema

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:44. en Efectividad.
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Cuando intentamos resolver un problema entre muchas personas, es frecuente que nadie se escuche, que se presenten ideas en forma desordenada y que las reuniones terminen siendo un verdadero caos. Una opción para ordenar el trabajo grupal, es hacer que la disposición de los participantes cambie -durante la reunión- formando varias figuras. Así, irán formando sucesivamente: un círculo, un cuadrado, un semicírculo, un triángulo y un rectángulo.

La formación de figuras es una efectiva técnica de preparación para resolver problemas en equipo, porque considera la relación entre la posición física de los miembros del grupo y su "posición" frente al problema.

Para la aplicación de esta técnica es recomendable que alguno de los participantes desempeñe el rol de coordinador, o facilitador. Su tarea será indicar y coordinar el cambio de una figura a la otra y registrar las conclusiones de cada paso. A continuación, presentamos los detalles de esta técnica:

Círculo: esta figura favorece la escucha. El círculo es una forma que se utiliza desde tiempos remotos para unir a las personas en torno a algún asunto. Por ejemplo, alrededor de una fogata. Como no contiene extremos, un círculo coloca a las personas en una situación de armonía, igualdad e integración. Esta es una figura importante en las reuniones, porque acerca a las personas. Al verse unos a otros, los participantes comienzan a escucharse y a acercarse: se reclinan sobre sus lugares como señal de atención y así el círculo se hace cada vez más pequeño.

Cuando muchas personas intentan resolver un problema, es muy común que se "eleve la temperatura" de la reunión: cada uno defiende su posición sin escuchar a los demás, sube el tono de voz, etc... Para avanzar en el análisis del problema, es fundamental que se enfríe esta situación. Gracias a su predisposición a la escucha, la formación de un círculo contribuye con este "enfriamiento". Cuando los participantes se escuchan, es más fácil que aprecien el problema en toda su complejidad y tomen conciencia de cómo afecta a otras personas.

Cuadrado: esta figura iguala las posiciones. Como contiene cuatro caras, las personas deberán unirse a quienes se sientan más cercanas en la visión del problema, hasta que queden sólo cuatro posturas. Cada "cara" expone su visión a las demás, luego de consensuar un mensaje entre las personas ubicadas sobre ella. Una característica de esta figura es que todos sus lados tienen el mismo "valor" (es decir, longitud), pero diferente orientación. Su formación permite a los miembros del equipo ordenar las visiones del problema, reconocer sus diferencias, pero teniendo presente la igualdad de valor de cada visión.

Cuando las personas opinan, les cuesta reconocer el valor de las posturas de los demás. Formar un cuadrado les permite "ver" que piensan diferente, pero -a la vez- entender que ninguna perspectiva es superior a otra.

Semicírculo: esta figura permite identificar los recursos faltantes para resolver el problema. Cuando los participantes se sientan formando un semicírculo, queda un espacio vacío frente a ellos. Esta mitad vacía indica que, más allá de cuán lejos hayan llegado en el entendimiento del problema, sólo están "a mitad de camino".

Muchas veces, las personas piensan que al compartir todas sus visiones, ya tienen un cuadro completo del problema. Sin embargo, el conjunto de posturas también es una parcialidad. Para avanzar necesitan más información, considerar otros elementos y -posiblemente- convocar a otras personas. La formación de un semicírculo les da una imagen clara de estas "carencias" que las vuelve más receptivas a recibir ayuda.

Triángulo: esta figura permite simplificar el problema. El triángulo es una figura cuya imagen sugiere foco: consiste en una base amplia, que sostiene dos caras que confluyen en un vértice. Esta forma representa muy bien un proceso de consenso y unificación de criterios. Los participantes forman un triángulo imaginario, ubicándose en la "base" y colocando una pizarra en el vértice opuesto. Cada persona va presentando el material procesado en las etapas anteriores, éste se evalúa y se selecciona aquello que sirve para continuar. A medida que se descartan consideraciones, argumentos e información, el triángulo se achica.

Frente a un problema, las personas tienden a simplificarlo lo antes posible para facilitar el hallazgo de una solución. Es correcto hacer esto, pero como último recurso, no como primer medida. La simplificación es una función necesaria, pero no debe hacerse antes de haber comprendido un problema en toda su complejidad. Gracias a los procesos anteriores, las personas tienen un cuadro claro del problema y esta claridad les permite ejercer elecciones más conscientes y responsables.

Rectángulo: para resolver un problema, normalmente las personas se sientan alrededor de una mesa formando un rectángulo. Pero en lugar de ser la posición inicial y definitiva, debe ser la última, ya que necesita estar precedida por las cuatro anteriores.

En este punto de la reunión, el equipo ha desarrollado una perspectiva genuina y profunda del problema (en su formación en círculo), ha respetado y valorado todas las posturas (cuando formaron un cuadrado), ha considerado toda la información necesaria para resolverlo (a través del semicírculo) y ha simplificado el problema (formación triangular). Recién ahora es el momento de decidir cómo resolver el problema. Haber realizado las etapas anteriores, le permite al equipo determinar qué acciones, estrategias y mediciones tienen más sentido aplicar (determinar estos procedimientos antes hubiese sido inefectivo).

Hay un hecho al que no prestamos la debida atención, pero que resulta crucial en el trabajo grupal: las acciones físicas influyen en las emocionales e intelectuales. Una determinada relación de distancia, posición y contacto visual con otra persona, puede predisponernos a algunas actitudes y alejarnos de otras. Si queremos resolver problemas en equipo en forma efectiva, necesitamos elegir métodos y procesos que propicien determinadas actitudes y no otras.

A lo largo de las etapas del proceso presentado, vimos cómo las sucesivas figuras predisponían a diferentes conductas y facilitaban el logro de determinados resultados. Si pensábamos que un triángulo o un círculo no tenían nada que ver con la resolución de problemas... ahora sabemos que pueden facilitarnos enormemente esta tarea!

La mujer que amansó al león

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:38. en General.
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Se decía que en una aldea en Etiopía, un hombre y una mujer, viudos, aunque jóvenes. Deciden formar juntos una nueva familia.

Pero hay un problema, el hombre tienen un hijo de corta edad, que no ha superado aún la muerte de su madre.

Esta le prepara los platos especiales, le confecciona bonitas prendas y se comporta siempre amablemente con él, pero el niño, ni siquiera le dirige la palabra.

La mujer acude al hechicero:

- ¿Qué puedo hacer para que mi hijo me acepte como madre?

- Me has de traer tres pelos del bigote de un león - le dice el sabio a la mujer.

La mujer se va preocupada, preguntándose cómo le podía sacar tres pelos a un león sin ser devorada, pero decide intentarlo por el bien de su familia.

Cuando al fin encuentra al león, guarda una distancia prudencial, temerosa de acercarse.

Permanece largo rato observándolo de lejos. La espera se hace interminable.

Hasta que la mujer decide ofrecerle comida. Después de acercarse un poco más le deja un pedazo de carne y se aleja. Y cada día hace lo mismo.

Poco a poco, el león se acostumbra a la presencia de la mujer, hasta que ésta para a formar parte de su vida.

Un día, cuando el león está dormido le arranca tres pelos del bigote. Sin problemas.

Pero antes de llevarle los pelos al hechicero, comprende que su problema está resuelto:

HA HALLADO EL VALOR DE LA PACIENCIA.

Como con el león debe acercarse al niño poco a poco, esperando fielmente, respetando su actitud y su territorio, hasta conquistar su corazón con su paciencia.


Camilo José Cela

Publicado el 11 de Agosto, 2006, 21:36. en Frases Célebres.
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"Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen."