Harmadillo: El Abrazo.

"Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos". Amado Nervo.

Bohemia productiva

Publicado el 20 de Mayo, 2006, 14:12. en Efectividad.
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Si le preguntáramos a un escultor cuánto tiempo le llevó crear su escultura, probablemente nos contestaría: "No sé". Igualmente, si le pidiéramos una idea aproximada de sus ganancias y gastos mensuales, tampoco los sabría. Y no sería extraño que agregara: "Por el dinero que se preocupen los vendedores. Yo, soy un artista"...

Pero el arte y el éxito económico no deben ser enemigos. Este es el mayor error que puede cometer un artista: no considerar su carrera como una profesión, un negocio... e invertir en él. Como todo profesional independiente, el artista necesita hacer un seguimiento de sus costos y tener conciencia de ellos. Además de pinturas, papeles; tinta; herramientas; instrumentos; libros (o todo aquello que necesite para desarrollar su arte), tiene que pagar la renta; alimentar a su familia; vestirse; pagar sus impuestos; etc; etc; etc...

Por eso es fundamental que -un artista- comprenda, que mientras más sepa sobre el negocio detrás de su disciplina, más efectivo será como artista. Sabrá a quién dirigirse, dónde vender su obra, cómo hacer más productivas sus horas y obtendrá más recursos... para producir más y mejor! Si pretende vivir del arte, tiene que saber que vender no es mala palabra.

Los artistas cuyas prácticas son "solitarias", tienen tendencia a descuidar las relaciones. Deben esforzarse por evitar esto y desarrollar relaciones continuamente: dando conferencias, enseñando, asistiendo a eventos, etc. Los artistas que pasan todo el día encerrados en sus talleres y no "salen al mercado", reducen considerablemente sus posibilidades de éxito.


Un artista necesita:
  • ponerle un precio a su trabajo
  • conocer el mercado y el público al que quiere llegar
  • elegir con cuidado su principal fuente de ingreso
  • mantener contacto con el medio artístico en el que se desenvuelve
  • cuidar sus costos y administrar celosamente sus ganancias
  • proteger el delicado equilibrio entre creatividad (autenticidad) y productividad (comercialización)
Muchas personas con vocación artística desean poder vivir de su arte. Sin embargo, pocas corren el riesgo de perder sus ingresos estables: la tranquilidad financiera de un trabajo "seguro" seduce hasta al más bohemio... En tal caso, un buen "truco" es encontrar un trabajo que utilice los mismos recursos -mentales y/o físicos- involucrados en el proceso artístico, lo cual es una buena forma de practicar el arte y hacer dinero. Por ejemplo, un escritor, puede trabajar de corrector en un periódico, de redactor publicitario, etc... De la misma manera, un escultor de metales puede trabajar en un taller metalúrgico y perfeccionar sus soldaduras, a la vez que experimenta con nuevos materiales y técnicas. También podría llegar a obtener materia prima gratuita para sus esculturas.

Es fundamental distinguir entre aquellos trabajos que sirven para desarrollar la carrera y aquellos que sólo son un medio para pagar las cuentas. Desde luego, es difícil encontrar el equilibrio entre ambas necesidades. Un artista necesita ser mucho más consciente de este equilibrio que cualquier otra persona. Para él, cada semana requerirá un acto de equilibrio entre el arte y la profesión, la necesidad de creatividad y de independencia financiera, el tiempo dedicado al arte y el compartido con la familia.

Aquellos artistas que logran reconocimiento profesional y recompensa financiera son quienes han hecho un compromiso a largo plazo con su vocación. La pasión por el trabajo es fundamental para el éxito en todas las profesiones, pero especialmente en las artísticas. Se necesita mucho amor y coraje para soportar las largas horas de trabajo y las frustraciones que demanda completar cualquier obra. Miguel Angel solía decir: "si las personas supieran cuán duro trabajo para lograr mi obra, no les parecería tan maravillosa después de todo."