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11 de Enero, 2006
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 17:15.
en General.
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Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y entabló una conversación con la persona que le atendió.
De pronto, tocaron el tema de Dios.
El barbero dijo: -Yo no creo que Dios exista, como usted dice.
-¿Por qué dice usted eso? - preguntó el cliente.
-Es muy fácil, al salir a la calle se da cuenta de que Dios no existe.
O...dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos?¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. No puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando, y no quiso responder para evitar una discusión.
Al terminar su trabajo, el cliente salió del negocio y vio a un hombre con la barba y el cabello largo.
Entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
-¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.
-¿Cómo? Si aquí estoy ! yo..
-! No...! dijo el cliente, no existen... Si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre.
-Los barberos si existen, es que esas personas no vienen hacia mi.
-¡ Exacto...! dijo el cliente. Ese es el punto. Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria...
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 17:04.
en Alexa.
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Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero lo mas doloroso es amar a alguien, y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes, tal vez Dios quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin, cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas mas tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo por darte cuenta que al fin no es para ti y lo tienes que dejar ir. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta que no vemos se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero tambien es cierto que, no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos. Darle a alguien todo tu amor nunca es seguro de que amarán de regreso, pero no esperes que te amen de regreso, sólo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, sé feliz porque creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír, y que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sordo para no oír las de aquel que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar, nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando. Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aún cree, aunque antes haya sido traicionado, aquel que todavía necesite amar, aunque haya sido lastimado y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo. El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces sólo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede engañar. No te vayas por las riquezas porque aún eso se pierde, ve por alguien que te haga sonreir, porque toma tan sólo una sonrisa para hacer que un dia oscuro brille. Espero encuentres a aquella persona que te haga sonreir...
Hay momentos en los que extrañas a una persona tanto en sueños, que quieres sacarlo de tus sueños y abrazarlo con todas tus fuerzas. Espero que sueñes con ese alguien especial y que ese alguien especial sueñe lo que quieres soñar. Ve por donde quieres ir.
Se lo que quieres ser, porque tienes tan sólo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas suficiente felicidad para hacerte dulce, suficientes pruebas para hacerte fuerte, suficiente dolor para mantenerte humano, suficiente esperanza para ser feliz, las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo. La felicidad espera aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan, porque sólo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 16:53.
en General.
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Un niño de 10 años estaba parado frente a una tienda de zapatos, descalso, viendo a través de la ventana y temblando de frío. Una señora se acercó al niño y le dijo: “Mi pequeño amigo, ¿Qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?”. “Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos”. Fue la respuesta del niño. La señora lo tomó de la mano y entraron a la tienda. Le pidió al empleado media docena de pares de calcetines para el niño. Preguntó si podía darle un recipiente con agua y una toalla. El empleado le trajo lo que pidió. Ella llevó al niño a la parte trasera de la tienda y se los secó. Para entonces el empleado llegó con los calcetines. La señora le puso un par al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dio al niño. Le acarició la cabeza y le dijo: “¡No hay duda mi pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora!”. Cuando ella daba la vuelta para irse, el niño le agarró la mano y mirándola con lágrimas en los ojos, le preguntó: “¿Es usted la esposa de Dios?”.
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 16:34.
en El Custodio por la Paz.
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Uno de los aspectos fundamentales de nuestra vida, es el de relacionarnos con otras personas. Ya sea en casa, en el trabajo, en la calle, etc, continuamente estamos relacionándonos. Por supuesto, algunas relaciones son más importantes que otras. Pero... ¿por qué? Pensar acerca de esto podría ser muy valioso...
El hecho de que algunas relaciones sean más importantes que otras, nos muestra algo fundamental acerca de nuestra naturaleza: nos dice que "quienes somos" y "quienes podemos llegar a Ser" está críticamente atado a nuestras relaciones (pasadas, presentes y futuras). Los medios y las posibilidades de nuestra vida no provienen de un ser aislado, sino de una red de relaciones. Es nuestra inter-acción con los demás la que nos provee los recursos para vivir... y esto tiene una influencia decisiva en la calidad de nuestra existencia.
Ciertamente, valoramos nuestra privacidad (nuestro tiempo para estar solos): nos gusta tener paz y poder aislarnos del mundo por un rato... pero no pasa demasiado tiempo sin que busquemos la compañía de otras personas. De ahí que valoremos tanto entablar conversaciones que nos nutran y estimulen, que nos den alegría y nos entretengan, nos den satisfacción y un sentimiento de plenitud y logro.
En realidad, nuestra existencia es una Co-existencia, ya que vivimos y trabajamos con una gran cantidad de personas. Como "seres sociales" que somos, co-existimos con los demás: necesitamos de ellos y nos apoyamos en ellos. Las relaciones y las conversaciones nos permiten coordinar las acciones con las demás personas. Gracias a esta coordinación, obtenemos cosas que -de otra manera- serían muy difíciles o imposibles de obtener. Esto se aplica tanto a una simple familia (cuyos integrantes van al trabajo y a la escuela cada mañana), como a grandes empresas altamente especializadas (donde las personas trabajan juntas compartiendo sus conocimientos).
Si las relaciones son tan importantes, entonces, uno de los grandes desafíos de nuestra vida es construir y mantener relaciones positivas. Podemos decir que las relaciones positivas, son aquellas que proveen el contexto en el cual podemos aprender, crecer y sentirnos "bien" (con nosotros y con lo que estamos logrando).
La confianza permite que las relaciones positivas florezcan y se desarrollen. Cuando la confianza se erosiona, las relaciones se deterioran. Las dudas que podemos tener acerca de otra persona, actúan como un veneno o un "cáncer", esparciéndose rápidamente y saboteando la relación.
Todos nosotros, en algún momento, desconfiamos de alguien. Hay personas que -apenas las conocemos- nos hacen sentir incómodos. Expresiones tales como "Mejor perderlo que encontrarlo", expresan esta falta de confianza. Desafortunadamente, la desconfianza también incluye a personas que conocemos desde hace tiempo. La desconfianza tiene un impacto devastador en nuestras relaciones (y sobre la calidad de las conversaciones que suceden dentro de ellas): silenciosamente, comenzamos a dudar de las motivaciones y conductas de los demás y, al hacerlo, cambiamos nuestras propias conductas hacia ellos.
Aunque la confianza es un componente indispensable de las relaciones positivas y productivas, la consideramos "dada por hecho" demasiado rápidamente. Y sólo nos preocupamos por ella, cuando sentimos que se ha roto. La confianza es un elemento muy frágil de las relaciones, que necesita nutrición continua.
"La confianza es el cemento que mantiene unidas las relaciones" Pero... ¿qué es la confianza? Es interesante notar que, cuando no nos sentimos cómodos con alguien, más allá de las circunstancias, no siempre sabemos explicar exactamente qué es esa incomodidad. De lo único que tenemos certeza, es del fuerte "presentimiento" o "corazonada" que sentimos.
Es verdad: la confianza es una "sensación"... pero podemos ser aún mucho más precisos! Podemos decir que es -simultáneamente- una sensación y un fenómeno lingüístico (por ejemplo, como un juicio o una opinión). El presentimiento es tan sólo el componente emocional de la confianza (el más fácil de reconocer), aunque no es capaz de articular el componente lingüístico de la misma: o sea, describirla con precisión.
Si nos enfocamos en el componente lingüístico, la confianza puede describirse como un triple juicio (o conjunción de tres opiniones): cuando confiamos -o desconfiamos- de alguien, en realidad lo que hacemos es juzgar su sinceridad, su confiabilidad y su competencia. Confiar o no hacerlo, siempre conlleva nuestra opinión, acerca de estos tres puntos.
Juzgamos la sinceridad, cuando evaluamos si alguien es genuino o tiene "intenciones ocultas". Juzgamos la confiabilidad, cuando necesitamos comprobar que alguien puede cumplir con sus compromisos (por ejemplo, entregando los trabajos en tiempo y calidad acordada). Y por último, juzgamos la competencia cuando reconocemos que alguien posee las habilidades necesarias, para completar satisfactoriamente una tarea.
Es por esto que la confianza también está ligada a nuestra identidad. La "reputación", o la imagen que las personas tienen de nosotros, ya sea positiva o negativa, no puede estar divorciada de los juicios que -continuamente- nuestro entorno hace acerca de nuestra sinceridad, confiabilidad y competencia. Las conversaciones que las personas desean -o no- tener con nosotros, y las relaciones que desean -o no- desarrollar, estarán fuertemente influenciadas por nuestra identidad.
Como creamos nuestra reputación a través de nuestras acciones, gran parte de esta reputación proviene de la manera en que nos relacionamos con los demás: la manera en que hacemos y respetamos los acuerdos. ¿Coinciden nuestras palabras con nuestras acciones?
Para profundizar esta reflexión, piense en dos personas importantes de su entorno: una con quien tenga una relación positiva y otra, en que la relación no lo sea tanto. ¿Qué diferencias encuentra en sus propios juicios, acerca de la sinceridad, confiabilidad y competencias de cada una de ellas? ¿Qué es diferente -emocionalmente hablando- en esos juicios? ¿Qué es diferente -cualitativamente hablando- en las conversaciones? ¿Qué conversaciones y acciones (usted y la otra persona) necesitan realizar para construir confianza? ¿Qué pequeños pasos está dispuesto a dar, para lograr ese tipo de conversaciones?
Las relaciones que se rompen, siempre tienen un alto costo: éste puede ser emocional, físico, mental... o financiero! Nuestro dolor, ya sea como individuos, como familias, equipos de trabajo, o sociedad, proviene de no tener relaciones de calidad y altamente confiables. Por esto, podemos mejorar nuestros resultados, nuestra satisfacción y nuestra calidad de vida en general, si no descuidamos la importancia de nuestras conversaciones y trabajamos en ellas, día a día... desarrollando confianza!
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 16:24.
en General.
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Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella con su mamá visitaban una tienda, Jenny vio un collar de perlas de plástico que costaba 2.50 dólares.
¡Cuánto deseó poseerlo! Preguntó a su mamá si se lo compraría, su mamá le dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar. ¡Y no te olvides que para tu cumpleaños es muy posible que tu abuelita te regale un dólar!, ¿está bien?
Jenny estuvo de acuerdo y su mamá compró el collar de perlas. Jenny trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas, y tal como su mamá le mencionara, su abuelita le regaló un dólar para su cumpleaños.
En poco tiempo Jenny canceló su deuda. Jenny amaba sus perlas, las llevaba puestas a todas partes. El único momento que no las usaba era cuando se bañaba, su mamá le había dicho que las perlas con el agua le pintarían el cuello de verde!
Jenny tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Jenny iba a su cama, él se levantaba de su sillón para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: “¿Jenny tú me quieres?” “¡Claro que si papá, tú sabes que te quiero!”
“Entonces, regálame tus perlas”. “¡Oh, papá! ¡No mis perlas!”, dijo Jenny. “Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas? Tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños y te doy su ajuar también. ¿Está bien papá?”
“Oh no hijita, no importa”. Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el cuento. “¿Jenny, tú me quieres?”. “¡Claro que si papá, tú sabes que te quiero!” “Regálame tus perlas”.
“¡Oh, papa! ¡No mis perlas!, pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete, ¿lo recuerdas? es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas. Tú puedes tenerlo si quieres papá”. “Oh no hijita”, le dijo su papá dándole un beso en la mejilla. “Dios te bendiga, felices sueños”.
Algunos días después, cuando el papá de Jenny entró a su dormitorio para leerle un cuento, Jenny; estaba sentada en su cama y le temblaban los labios. “Toma papá” dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas.
El las había tenido todo este tiempo, esperando que Jenny renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor. Y así es también con nuestro Padre Celestial. El está esperando que renunciemos a las cosas sin valor en nuestras vidas para darnos preciosos tesoros.
Esto me hace pensar las cosas a las cuales me aferro y me pregunto qué es lo que Dios me quiere dar en su lugar.
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Publicado el 11 de Enero, 2006, 16:02.
en Humor.
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Yo estaba muy feliz. Mi novia y yo habiamos andado por más de un año, y decidimos casarnos. Mis padres nos ayudaron en toda forma posible, mis amigos me apoyaban.Y mi novia era un sueño.
Sólo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella.
Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba.
Un dia, la amiga de mi novia me hablo por teléfono y me pidio que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda.
Asi que fui para alla. Ella estaba sola, y cuando llegue, me susurro que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y tomando en cuenta que ella tenia ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podia aguantarse más, y que antes que me casara y comprometiera mi vida a su mejor amiga, queria hacer conmigo el amor una sola vez.
¿Que podia decir? Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra. Asi que me dijo, "Ire al cuarto, y si tú lo deseas, entra y me tendras."
Admire su maravilloso trasero mecerse al subir las escaleras.
Me levante del sillon y estuve asi, de pie, por un momento. Me di vuelta y fui a la puerta principal, la cual abri, y sali a la calle.
Mi novia estaba afuera! Con lagrimas en sus ojos, me abrazo y me dijo: "Estoy muy feliz y orgullosa de ti, has pasado mi pequeña prueba. No podia tener a un mejor hombre como esposo!".....
Moraleja: "Menos mal que guardo los preservativos en el auto".
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