Harmadillo: El Abrazo.

"Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos". Amado Nervo.

12 de Diciembre, 2005


Mendigo

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 13:01. en Suma Capacidades Diferentes.
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Un día bajó el Señor a la Tierra en forma de mendigo y se acercó a casa del zapatero y le dijo: "Hermano, hace tiempo que no como y me siento muy cansado, aunque no tengo ni una sola moneda quisiera pedirte que por favor me arreglaras mis sandalias para poder seguir caminando".

El zapatero le dijo: "¡Yo soy muy pobre y ya estoy cansado que todo el mundo viene a pedir y nadie viene a dar!".

El Señor le contestó: "Yo puedo darte lo que tú quieras".

El zapatero preguntó ¿Dinero inclusive?".

El Señor le respondió: "Yo puedo darte 10 millones de dólares, pero a cambio de tus piernas"

"¿Para qué quiero yo 10 millones de dólares si no voy a poder caminar, bailar, moverme libremente?", dijo el zapatero.

Entonces el Señor replicó: "Está bien, te podría dar 100 millones de dólares, a cambio de tus brazos ".

El zapatero le contestó: "¿Para qué quiero yo 100 millones de dólares si no voy a poder comer solo, trabajar, jugar con mis hijos, etc.?.

Entonces el Señor le dijo: "En ese caso, yo te puedo dar 1000 millones de dólares a cambio de tus ojos".

El zapatero respondió asustado: "¿Para qué me sirven 1000 millones de dólares si no voy a poder ver el amanecer, ni a mi familia y mis amigos, ni todas las cosas que me rodean?".

Entonces el Señor le dijo: "Ah hermano mío, ....ya ves que fortuna tienes,..... y no te das cuenta".


El que alimentes

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 12:45. en General.
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Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla acerca de la vida con sus nietos.

Les dijo: Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos.

Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría.

El otro la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fé.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:

Abuelo, dime: "¿cuál de los lobos ganará?".

Y el viejo cacique respondió simplemente...

EL QUE ALIMENTES.


Sabemos cómo llegar

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 12:43. en Debate.
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Tarde o temprano, todos nos salimos del camino. Es imposible permanecer todo el tiempo concentrados en un objetivo, en un proyecto, o hacer todo en forma precisa y eficiente, sin desviarse ni una vez. Quienes decidimos mejorar nuestros hábitos, o asumir cambios importantes, muchas veces sentimos que no estamos "en el camino correcto" y esto nos desanima y decepciona. Sin embargo, no deberíamos desesperarnos ni deprimirnos. Sólo debemos darnos cuenta que, cada paso que damos fuera del camino, es una invitación para re-alinearnos.

Nuestro viaje (como individuo, equipo u organización) es como un vuelo en avión. Antes de despegar, se diseña un plan de vuelo. Pero, durante el trascurso del viaje, el viento; la lluvia; las turbulencias; el tráfico aéreo; los errores humanos y otros tantos factores, desvían el avión hacia otras direcciones... de forma que -la mayor parte del tiempo- éste no está en la ruta prevista. Pero los pilotos saben exactamente dónde van y, a no ser que ocurra algo realmente grave, el avión llegará a su destino.

Miguel de Unamuno

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 12:38. en Frases Célebres.
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"Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante."

Remuneración pretendida

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 12:30. en Efectividad.
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Uno de los puntos más incómodos durante una entrevista de trabajo, es responder a la pregunta: ¿Cuánto pretende ganar? Ante el pedido de "remuneración pretendida", solemos sentirnos inseguros: tememos pretender demasiado... o muy poco. Queremos conseguir el trabajo, pero también deseamos que se reconozca nuestro valor y obtener el mayor beneficio posible.

Una entrevista laboral es un proceso de negociación y esto se hace evidente cuando se habla de dinero, es decir, cuando se negocia el salario. Como en toda negociación, el objetivo de las partes es llegar a un acuerdo, que satisfaga a ambas.

Si bien la cuestión salarial aparece normalmente al final de la entrevista, en realidad este punto se trata desde nuestros primeros intercambios con el entrevistador en los que -directa o indirectamente- hablamos de la remuneración. Todo aquello que decimos durante la entrevista, acerca de nosotros mismos (nuestros logros, nuestras capacidades, nuestra experiencia, nuestros problemas, nuestras dudas, etc...) influye en nuestra remuneración. A su vez, todo aquello que diga el entrevistador acerca de sus requerimientos, expectativas y otros aspectos relacionados con el puesto ofrecido, también impacta en el salario. Teniendo en cuenta que durante toda la entrevista estamos negociando nuestra remuneración, debemos prestar atención a nuestras palabras y también a las de nuestro interlocutor.

Para estar bien preparados al momento de negociar, primero necesitaremos realizar una investigación. En esta investigación, procuremos averiguar: cuál es el rango salarial establecido por ese empleador, o por la industria a la que pertenece esa compañía; cuánto suelen pagar por un puesto como al que aspiramos; si es rentable hoy en día la actividad que realizamos nosotros y aquella a la que se dedica la empresa; si marchan bien las finanzas de esta compañía; las posibilidades que tiene este empleador de obtener en el mercado alguien con nuestras mismas competencias; si este trabajo supondrá un incremento en nuestro costo de vida, sea en transporte, vestimenta, capacitación, comunicaciones, etc...; y si estamos ante una gran corporación, o una empresa pequeña, familiar (las empresas grandes tienen estructuras salariales formales y fijas, que no son muy negociables, mientras las más pequeñas son menos rígidas en cuanto a los salarios). Para obtener esta información, podemos hablar con personas que ya trabajen en esa compañía, o leer informes de ingresos y remuneraciones por sector -o por profesión- en publicaciones especializadas.

Además de lo anterior, es conveniente que clarifiquemos algunas cuestiones personales, como por ejemplo: ¿Cuál es el salario más bajo que estamos dispuestos a aceptar? ¿Por qué pensamos que mereceríamos una remuneración superior? ¿Buscamos regularidad en los ingresos? ¿O la posibilidad de aumentarlos a través de premios, incentivos y comisiones? ¿Consideramos parte de la propuesta remunerativa otros beneficios, como el seguro médico, los aportes para el retiro, o la posibilidad de obtener descuentos, o canjes? ¿Tenemos otras ofertas laborales atractivas para considerar? ¿Cuánto nos interesa trabajar en este lugar, más allá del sueldo? Reflexionar sobre estas preguntas antes de la entrevista, también contribuirá con nuestra seguridad al momento de la negociación.

Llegada la instancia de negociación, procuremos ser empáticos y coloquémonos en el lugar del empleador. Preguntémonos si nuestra oferta le resultará razonable, justa y apropiada desde su punto de vista. No nos aferremos a la posición "quiero más dinero". En cambio, adoptemos la actitud de querer demostrar nuestro valor. Para ello, busquemos argumentos convincentes que demuestren que podemos contribuir positivamente con esa compañía. Evitemos -por sobre todo- adoptar una posición de "regateo": nuestro potencial empleador no desea regatear con nosotros un precio, sino que espera que nuestro pedido esté justificado en una sólida propuesta de valor. Por lo tanto, concentrémonos en convencer al entrevistador de nuestras competencias, en lugar de arrojar cifras caprichosamente.

Si el entrevistador nos pregunta cuánto ganábamos en nuestro anterior trabajo (o ganamos en nuestro actual) siempre digamos la verdad. En caso de ganar menos de lo pretendido, podemos decir que estamos en busca de una mejora económica.

Una negociación salarial no tiene que ser -como muchos piensan- un "juego de suma cero", donde aquello que ganamos nosotros lo pierde el empleador, o viceversa. Es posible lograr soluciones de mutuo beneficio. Por ejemplo, en caso de remuneraciones vinculadas a un desempeño, mientras más valor creamos para la organización (a través de un buen desempeño) más elevados resultarán nuestros ingresos. Muchos sistemas remunerativos funcionan bajo un paradigma ganar-ganar: participación en las ganancias, comisiones, incentivos, etc... Son sistemas bajo los cuales el valor del empleado aumenta conforme crece la creación de valor para la empresa: en ellos, mientras más paga un empleador... más satisfecho está! Consideremos estas posibilidades antes de iniciar la negociación.

En caso de obtener el puesto pero no el acuerdo salarial que deseábamos, podemos preguntar al entrevistador si existe la posibilidad de ir ajustando nuestra remuneración al cabo de un tiempo de trabajar. Muchas empresas esperan generar una relación de confianza con el empleado, conocerlo mejor y evaluar su desempeño, para luego incrementar su salario.

Además, tengamos en cuenta que tal vez no obtuvimos la suma que teníamos en mente, pero que una remuneración es más una "mezcla de valor" que una cifra monetaria: en nuestra "ganancia" también pesan el clima laboral que tiene una empresa, las oportunidades de aprendizaje y crecimiento que ofrece, los valores que encarna, etc... Nuestros intereses y necesidades no se limitan al dinero, sino que son muy diversos: emocionales, intelectuales y vocacionales, entre otros.

Resumiendo todo lo analizado, cuando negociamos nuestra remuneración, deberíamos mantenernos abiertos, pensar en el largo plazo y procurar tener una visión integral. Si negociamos efectivamente expectativas, necesidades e intereses, tanto con el entrevistador como con nosotros mismos, podemos obtener el trabajo al que aspiramos y -a la vez- lograr una remuneración satisfactoria.

Diagnóstico médico

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 12:17. en Humor.
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Una mujer acompañó a su marido a la consulta del médico.

Después del chequeo, el médico llamó a la mujer sola a su despacho y le dijo: Tu marido tiene una enfermedad muy grave, combinada con un estrés horrible. Si no haces lo siguiente, sin duda morirá.

Cada mañana, prepárale un desayuno saludable. Sé amable y asegúrate de que esté de buen humor. Prepárale algo para comer que le alimente bien y que pueda llevar al trabajo. Y cuando vuelva a casa mas tarde, una cena especial.

No lo agobies con tareas ya que esto podría aumentar su estrés, no hables de tus problemas ni discutas con él, sólo le agravarías su estrés.

Intenta que se relaje por las noches, utilizando ropa interior sexy y dándole muchos masajes. Anímale a que vea algo de televisión.

Y lo más importante, haz el amor con él varias veces a la semana y satisface todos sus caprichos sexuales.

Si puedes hacer esto durante los últimos 10 o 12 meses, creo que tu marido recuperará su salud completamente.

De camino a la casa, el marido pregunta a la mujer: ¿Qué te dijo el médico?

Ella le contestó: "Que te vas a morir".


Siente el verdadero amor

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 11:59. en Alexa.
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Me encontraba haciendo el amor con una mujer bellísima, realmente bella. No podía haber encontrado feminidad más exquisita, pues su respuesta al acto de amor era intensa, encendía mi naturaleza de hombre. Tocarla, sentir sus besos, hinchaba mi corazón de alegría al tiempo que mi cuerpo estallaba de placer.

En verdad, esta mujer era hermosa, muy hermosa. Ella tenia una cicatriz de 50 cm., precisamente donde antes hubo un voluptuoso busto. Su espalda y su pecho presentaban profundas quemaduras negras, imposibles de ignorar en su bella piel; su cutis lucía pálido, seco, cansado, no tenía cabello ni cejas. Esa mujer era mi esposa, llevaba 2 años con cáncer de mama y había estado sometida a intensas sesiones de quimioterapia, le habían hecho perder el cabello y secado la piel. Las radiaciones que recibió le habían quemado su de por sí maltrecho cuerpo, y tuvieron que mutilarle la parte izquierda de su busto, en un desesperado esfuerzo por evitar la metástasis.

Para cualquier hombre, esa mujer era un monstruo, pero para mí, era la mujer más hermosa que podía ver mis ojos y sentir mi cuerpo. Yo la amaba, de verdad, la amaba mucho. La conocí en las fiestas patronales de su pueblo y ella era la reina de esas festividades. En verdad era muy bella y así se mantuvo toda la vida. Se cuidaba mucho para mí, siempre quería agradarme, era coqueta y me seducía, su feminidad era insoportable. Nuestras bodas de plata las celebramos en casa. Compre una botella de champaña, saque el par de copas de nuestra boda, le regale un ramo de rosas rojas y bailamos, como pudimos, con la música de Leo Dan. Levante mis brazos a esta hermosa mujer, la deposite en nuestra cama, tiernamente la desnude, nos besamos apasionadamente, entramos en calor, se encendieron los ánimos y alcanzamos un explosivo orgasmo.

Agotados y desnudos logramos conciliar un profundo sueño lleno de paz y amor. Mi esposa no despertó nunca... esa noche murió...

Sólo recuerda que hacer el amor... es eso, amor y no sólo sexo con alguien bonito... enamorarse es poseer algo que esta fuera del alcance de la edad y del tiempo...

Cuando amas profundamente una flor, también amas su marchitamiento.
Cuando amas profundamente, también amas aún en la vejez, y algún día asimismo amaras después de su muerte.
El amor no conoce otra cosa que no sea amor.
Hermoso verdad? Bendiciones.

"HAY QUE VALORAR A LA GENTE POR SUS SENTIMIENTOS Y NO POR SU APARIENCIA"

Gracias Lourdes.


El lente de contacto

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 11:32. en General.
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Brenda era una joven mujer que fue invitada a escalar rocas. Aunque esto le causaba mucho miedo, fue con su grupo a un tremendo risco de granito. A pesar de su miedo, se colocó el equipo, tomó un extremo de la cuerda y comenzó a enfrentar la roca. En determinado momento, llegó a un borde, donde pudo tomar un respiro. Mientras estaba ahí, la cuerda de seguridad golpeó contra un ojo de Brenda y le sacó su lente de contacto. Bueno, ahí estaba ella en el borde de la roca, con cientos de metros bajo ella y cientos de metros sobre ella. Por supuesto que buscó y buscó, esperando que hubiera caído en el borde, pero simplemente no estaba el lente.

Ahí estaba ella, lejos de casa, con su vista borrosa. Estaba desesperada y comenzó a enfadarse, por lo que oró al Señor para que la ayudase a encontrar su lente. Cuando llegó a la cima, un amigo examinó su ojo y su ropa buscando el lente, pero no lo pudieron encontrar. Ella se sentó, desalentada, con el resto de la gente, esperando a que los demás llegaran a la cima.

Ella miró a través de las montañas, pensando en el verso de la Biblia acerca de que los ojos del Señor observan alrededor de toda la tierra y pensó: "Señor, Tú puedes ver estas montañas. Tú conoces cada piedra y cada hoja, y Tú sabes exactamente dónde está mi lente de contacto. Por favor ayúdame."

Finalmente, bajaron. Al pie de la montaña había un nuevo grupo de alpinistas comenzando a enfrentar el risco.
Uno de ellos gritó: "Oigan, jóvenes! ¿Alguien perdió un lente de contacto?".
Bueno, esto hubiera sido suficientemente inquietante, pero... ¿Sabes cómo el alpinista vio el lente de contacto? Una hormiga se movía lentamente a través de la roca, cargando el lente.

Brenda me dijo que su padre era caricaturista. Cuando ella le platicó esta increíble historia de la hormiga, la oración y el lente de contacto, él dibujó una caricatura de una hormiga cargando un lente de contacto, diciendo:

-"Señor, no sé por qué Tú quieres que yo cargue esta cosa. No puedo comérmela, y está extremadamente pesada. Pero si eso es lo que Tú quieres que yo haga, yo la cargaré para Ti."