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9 de Diciembre, 2005
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Publicado el 9 de Diciembre, 2005, 16:31.
en Debate.
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Existen cuatro momentos, en el ciclo de vida de una organización, donde puede producirse su decadencia o su muerte. El primero se da en la fase de creación, cuando la idea que le da origen es sencillamente aplastada por la energía negativa, la desconfianza o el miedo. El segundo, se localiza en la fase de producción, cuando la "gran idea" no se ejecuta en la forma correcta.
Encontramos el tercero durante la fase de crecimiento, que se produce cuando ya se ha institucionalizado la producción y se necesita reproducir o multiplicar la organización, pero se intenta hacerlo sólo, o bien buscando socios inadecuados. El cuarto se produce en la fase del cambio, cuando la organización precisa reinventarse a sí misma (para adaptarse a las cambiantes condiciones del ambiente o a nuevas oportunidades) pero se queda tan empantanada en su propia vida, reglas y regulaciones burocráticas, que ya no puede satisfacer las necesidades de los clientes a quienes se dirige, ni anticiparse a ellas.
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Publicado el 9 de Diciembre, 2005, 16:14.
en Efectividad.
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Etiquetas: hablar, orador
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Entre las llamadas "enfermedades profesionales" (aquellas que ocurren producto de las exigencias -o condiciones- de un trabajo) una de las más frecuentes es el trastorno en la voz. En profesiones como la docencia, la venta, el secretariado, el derecho y otras, cada vez se advierten más problemas de voz, que impiden a las personas ejercer su trabajo y afectan su vida privada.
Habitualmente, se cree que la voz resulta perjudicada por problemas respiratorios, de garganta, alergias y otras enfermedades. Pero -en realidad- la mayor parte de los trastornos de voz son producto de un mal uso que hacemos de ella y de la falta de cuidados y hábitos preventivos. En vistas a esto, para preservar una voz saludable, es muy importante:
Mantener hidratada la garganta: tomar suficiente cantidad de agua (se recomienda un mínimo de dos litros diarios) es esencial para cuidar la voz. La hidratación optimiza la producción de mucosa en la garganta, lubricando las cuerdas vocales y suavizando así la vibración que experimentan al emitir sonidos. Además de beber agua en cantidad, conviene evitar las sustancias que causan deshidratación, como el alcohol y las bebidas con cafeína (té, café, gaseosas). Un buen ejercicio para mantener hidratada la garganta, es masajearse suavemente debajo del mentón. Esto estimula el flujo de saliva.
No fumar: el humo del cigarrillo que pasa a través de la laringe, inflama las cuerdas vocales. Esto afecta la calidad y capacidad de la voz. También existe perjuicio cuando se comparte un lugar cerrado, junto a fumadores.
Apoyar la voz con la respiración: la respiración puede ser un aliado -o un enemigo- de nuestra voz, según la forma en que la practiquemos. Para respirar correctamente, hay que hacerlo por la nariz, no por la boca. De esta forma, calentamos y filtramos el aire. También es conveniente ayudarse a respirar con todo el tronco del cuerpo, sintiendo el movimiento desde nuestro abdomen. Un elemento muy importante en la respiración es la postura: adoptemos una que no obstruya el paso del aire, ni comprima los órganos. Mantengamos pecho, hombros, cuello y garganta relajados cuando inhalamos y exhalamos. Si estamos rígidos, no podremos articular correctamente las palabras. Para relajar el cuerpo, rotemos suavemente el cuello y estiremos el torso. Para relajar la mandíbula, imitemos los movimientos de mascar un chicle. Procuremos también hablar lentamente, con una pausa entre cada frase para recuperar el aire. Por último, realizar ejercicios aeróbicos mejora la fuerza y la salud cardiovascular, permitiéndonos respirar más regularmente.
Usar sin abusar: nuestra voz no es indestructible. En nuestras comunicaciones diarias, evitemos gritar, o hablar muy alto. Si nos encontramos a gran distancia de nuestro interlocutor, utilicemos señalizaciones visuales para atraer su atención, o un amplificador de voz (un micrófono). Aprovechemos también los recursos del lenguaje no verbal, si trabajamos en lugares abiertos -o muy espaciosos- que nos dificultan ser escuchados. A su vez, evitemos hablar en un tono antinatural: muy agudo, o muy grave. Variemos regularmente el tono de voz, porque si continuamente hablamos en un mismo tono, forzamos el aparato vocal. Evitemos hablar si nos sentimos muy cansados: al igual que nuestro cuerpo, nuestra voz tiene que descansar periódicamente.
Ultimar cuidados en caso de enfermedad: si atravesamos una gripe o un resfrío, reduzcamos al máximo el uso de la voz. Si sentimos irritada la garganta, o padecemos laringitis, faringitis o anginas, evitemos el uso de aerosoles analgésicos, ya que afectan el área de las cuerdas vocales. En todo caso, recurramos a la clásica "gárgara" de bicarbonato de sodio, agua y miel. Tengamos cuidado con los medicamentos, porque muchos secan las mucosas causándonos deshidratación. Tomemos más líquido cuando estemos medicados con analgésicos, o antihistamínicos. Si advertimos que nuestra voz está ronca, áspera o chillona, o sentimos la garganta adolorida, consultemos con un especialista.
Realizar un pre-calentamiento: así como un atleta "calienta" sus músculos para evitar lesiones, nosotros debemos calentar la voz antes de un evento que implique una sobreexigencia (por ejemplo, una exposición oral extensa, o una gran cantidad de llamados telefónicos). Un buen ejercicio de pre-calentamiento es tararear y sostener el sonido de las vocales ("aaaaaaaaaa", "eeeeeeeeee", etc...)
Tener cuidado en lugares ruidosos: en un ambiente ruidoso -natural e inconscientemente- levantamos el tono de voz, forzando aún más las cuerdas vocales. Cuando nos encontramos en sitios bulliciosos, procuremos acercarnos todo lo posible a nuestros interlocutores, para que puedan oírnos mejor y hablémosles de frente, lo cual facilita la trasmisión del sonido.
Prestar atención a la atmósfera: cuidemos especialmente la voz en lugares con clima muy seco, o en ambientes con aire acondicionado, o exceso de polvillo. Bajo estas circunstancias, aumentemos el consumo de agua. Tomemos precauciones adicionales en aviones, automóviles y ómnibus, ya que en los medios de transporte el aire suele ser extremadamente seco.
Por último, un consejo muy prudente...
Hablar menos... y escuchar más: una de las mejores formas de cuidar la voz, es el silencio. Padecer una dificultad o molestia en la voz no es una situación agradable, pero podemos capitalizarla para hablar menos nosotros... y escuchar más a los demás.
Hablamos todo el tiempo: para trabajar, para relacionarnos con los demás, para pedir y obtener cosas y para gran parte de lo que hacemos durante el día. Sabemos que, para hablar correctamente, necesitamos tener algunos cuidados: cuidar las palabras que elegimos, el tono de nuestra comunicación, la coherencia de nuestro discurso, etc... Pero -así como cuidamos estas cuestiones- también debemos proteger nuestra voz, que es una herramienta personal y profesional de vital importancia.
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Publicado el 9 de Diciembre, 2005, 16:03.
en El Custodio por la Paz.
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La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer resolvería los problemas más grandes que hay en el mundo" Gandhi.
Necesitamos comprender que las diferencias de opinión, raza, credo, situación o medio ambiente, no constituyen un motivo para distanciarnos del otro. Por el contrario, son caminos distintos que convergen en un mismo punto. Cada uno ha nacido o ha elegido su propio camino pero al final, todos llegaremos a la misma meta.
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Publicado el 9 de Diciembre, 2005, 15:55.
en Humor.
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Le pregunta la nieta a la abuelita: -Abuelita ¿Qué es un amante...?
-¿Amante...? ¡Amante....! ¡Espérame un poco...! Saca la abuela una llave, abre la puerta de su ropero... y cae al suelo un esqueleto.
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Publicado el 9 de Diciembre, 2005, 15:46.
en General.
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Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo. Así,se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: Mira ese chico mal educado... él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas.
Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: Mira qué sinvergüenza ese tipo... deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima. Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: ¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro !y pobre hijo, qué le espera con esa madre!. Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, ¡van a partirle la columna!... Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos.
Conclusión:
Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces: ¡vive como creas, haz lo que te dicte el corazón... lo que sientas!
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