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Octubre del 2005
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 16:01.
en Humor.
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Hace dos semanas cumplí años. Cuando me levante esa mañana no me sentía bien, pero tenia la esperanza de que mi esposa me cantaría FELIZ CUMPLEAÑOS y trataría de sorprenderme con un regalo pero ni siquiera me dijo buenos días. Mis hijos se sentaron a desayunar, pero tampoco me felicitaron.
Llegue muy deprimido a mi oficina, pero al entrar mi secretaria grito: -"FELIZ CUMPLEAÑOS". Me sentí un poco mejor, por lo menos alguien se acordaba de mi cumpleaños.
Trabaje normalmente y para mi tristeza ninguno de mis amigos, ni allegados me llamaron para felicitarme.
Cerca del mediodía, mi secretaria llamo a la puerta y me dijo: -¿Por qué no almorzamos juntos? Le dije que era la propuesta mas hermosa que había recibido ese día y acepte. Escogimos un restaurante acogedor y nos tomamos unos tragos. Todo estuvo delicioso y nos divertimos bastante.
De regreso a la oficina me dijo "En este día tan especial para qué regresar a la oficina tan temprano, vamos a mi departamento y sigamos pasándola bien". Bueno, respondí, vamos y disfrutamos de unos tragos más.
Una vez en el departamento, me dijo: "Si no te molesta quisiera ponerme mas cómoda". -No hay problema. Contesté, y hummm... dentro de mi pensé que después de todo podría ser una experiencia interesante.
Ella entro a su habitación y unos minutos mas tarde, ... salió con un gran pastel de cumpleaños, ...... seguida de mi esposa, mis hijos, mis familiares y amigos, cantando "HAPPY BIRTHDAY TO YOU....."
Y allí estaba yo, como un tontolón .............. desnudo en la sala.
POR ESA RAZON LA CORRI.
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:58.
en El Custodio por la Paz.
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| ¿Qué es el maltrato infantil?
El maltrato a los niños/as es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que puede producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo. El maltrato viola derechos fundamentales de los niños/as y por lo tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor. ¿Cuáles son las formas de maltrato a niños/as? Pueden distinguirse varias formas de maltrato, que los adultos ejercen sobre los niños:
1. La negligencia que se expresa en desprotección, descuido y/o abandono.
2. El maltrato físico que es toda forma de castigo corporal e incluye también, el encierro o la privación intencional de cuidados o alimentos.
3. El abuso sexual, consistente en obligar o persuadir a un niño/a para que participe en actividades sexuales adultas, frente a las que no puede dar un consentimiento informado.
4. El maltrato emocional, que acompaña a todas las otras, pero que puede ejercerse independientemente de las demás. Por ejemplo, mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones, desvalorizaciones y/o ausencia de expresiones cariñosas.
Cómo identificar a los niños maltratados: Los indicadores de conducta
El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas.
1. Las ausencias reiteradas a clase.
2. El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.
3. La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
4. La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
5. La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
Los indicadores físicos:
1. La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
2. La persistente falta de higiene y cuidado corporal.
3. Las marcas de castigos corporales.
4. Los "accidentes" frecuentes.
5. El embarazo precoz.
Abuso sexual.
El maltrato y el abuso no siempre presentan huellas físicas fácilmente visibles, pero siempre dejan su marca en la conducta. La observación sensible, la actitud receptiva y la escucha atenta, son los mejores recursos para identificar al niño/a maltratado.
Los maestros requieren de especial sensibilidad para detectar si un niño es objeto de maltrato, porque frecuentemente éste por verguenza o para proteger a otros miembros de la familia encubre la situación.
Hay que tener presente que para quien está creciendo en un ambiente violento, la violencia no es cuestionada e incluso, puede parecer el único modo de expresar los afectos.
Un padre y/o una madre agresivos y/o abusadores, significan un peligro real para la salud y la vida del niño, pero generalmente son su principal o único referente afectivo. Además, la violencia de los padres produce un sentimiento contradictorio de afecto, rechazo y dependencia emocional en el niño.
A veces, el niño/a denuncia explícitamente el maltrato que sufre. La actitud receptiva de los docentes puede animar a estos niños/as a confiarse. En estos casos es indispensable disponer una escucha atenta y sobre todo:
1. Creer en la palabra del niño/a.
2. No culpabilizarle en ningún caso.
3. Investigar la verdad.
4. Consultar con otros profesionales.
5. Recurrir a las autoridades correspondientes.
Cómo ayudar a las víctimas del maltrato: La mejor manera de ayudar a detener el maltrato del niño/a es:
1. Identificando los casos de maltrato.
2. Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
3. Derivando y/o denunciando los casos de maltrato a los organismos pertinentes.
Un mensaje para los que pierden la paciencia: Lo primero es que Ud. sepa que sólo Ud. puede controlar su propia violencia.
1. Procure poner distancia entre Ud. y el menor, aún dentro de su mismo hogar.
2. Si le es posible, dé una caminata lo suficientemente larga que le permita recobrar la calma.
3. Si no puede salir de su casa, concentre su energía en alguna labor fuerte que le ayude a descargar su cólera.
4. Tómese unos minutos para hacer ejercicios y relajarse.
5. Llame a alguien de su confianza y converse un rato mientras se tranquiliza.
6. Piense en algo agradable que le ayude a aliviar su tensión.
7. Tenga presente que su problema no es único. Muchos otros han pasado por lo mismo y han logrado vencer. ¿Por qué no usted?
8. Busque ayuda profesional.
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:53.
en El Custodio por la Paz.
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Todos deseamos un mundo mejor: más solidario, más unido, más justo, etc... Pero a su vez, sentimos que esa aspiración -por su magnitud- es difícil de alcanzar. Pero... ¿cómo pretender esto, si a veces ni siquiera podemos entendernos con nuestro vecino?
Entendernos con un vecino no siempre es tarea fácil. Así como existen vecinos agradables y serviciales, podemos "padecer" un vecino que escucha fuerte la radio, que tiene un perro que ladra todo el día, que estaciona su automóvil donde no debe, que saca los residuos a deshora, o que organiza ruidosas fiestas hasta la madrugada... Vecinos así, pueden llegar a ser una verdadera molestia y -más de una vez- pensamos en reforzar nuestras paredes y vivir "en paz" en un búnker...
"Los buenos muros producen buenos vecinos", dijo alguien. ¿Será así? ¿Y si en lugar levantar una pared... construimos un puente?
Es verdad: existen vecinos "difíciles", a quienes parece no importarles aquello que sucede fuera de su casa. Pero, ¿acaso nos importa a nosotros? Pensemos un instante... ¿qué sabemos de nuestro vecino? Probablemente advertimos su presencia porque escuchamos su televisor encendido, que abre y cierra la puerta, que enciende su automóvil, sentimos pasos en el piso de arriba, o vemos luz en su ventana. Creemos que es carpintero, porque lo vemos salir con herramientas y sabemos que tiene dos hijos, pero desconocemos sus nombres. ¿No es paradójico, lo lejos que estamos de quienes viven más cerca?
Hace poco, leí en el periódico que hallaron una persona que llevaba varias semanas muerta en su casa. Si bien vivía sola, no estaba en medio del campo o en una isla... sino que vivía en un poblado edificio, junto a decenas de familias! Me pregunto: ¿cómo es posible que haya pasado tanto tiempo, sin que nadie advirtiera su ausencia? ¿Ningún vecino se preguntó por esa persona? ¿A nadie se le ocurrió llamar a su puerta, o a su teléfono?
Esta historia nos muestra cómo -en la mayoría de las ciudades- los vecindarios se han convertido en una suma de personas que viven "distantemente cerca": no se conocen, ni se interesan unas por otras. Este distanciamiento entre vecinos es muy grave, porque no sólo aísla a las personas... sino que las desprotege. Tener una buena relación con los vecinos da una sensación de seguridad muy grande. En muchos casos, un vecino es la primera persona a la que se puede acudir ante una emergencia, o una necesidad.
Cuando hablo de tener buenas relaciones con su vecino, no me refiero a que deba entablar una amistad íntima, ni tampoco "vigilar" cada uno de sus movimientos. Sólo procure conocerlos, acercarse a ellos y permita que ellos se acerquen a usted. Las siguientes sugerencias, pueden ayudarle a construir "puentes" con sus vecinos:
- cuando tenga un problema con un vecino, no corra a quejarse ante el administrador del edificio, no le envíe un apercibimiento legal, no llame a la policía, ni pida reglamentos y ordenanzas a las autoridades locales, etc... En cambio, hable con él, hágale entender su problema. Sea comprensivo y entienda que su vecino puede desconocer que algo le molesta, si usted no se lo dice: por ejemplo, si su perro ladra cuando él no está.
- pregunte regularmente a sus vecinos, si algo les molesta de su parte. Muéstrese preocupado y dispuesto a colaborar. Sea consciente de aquellos ruidos y hábitos de su familia, que pueden perturbar a los vecinos.
- establezca límites sensatos con sus vecinos. Por ejemplo, si acuerdan que escuchar música alta está "prohibido", sean tolerantes unos hacia otros, ante una ocasional fiesta. Es razonable quejarse ante su vecino si todos los viernes su música le impide dormir, pero no es justo hacerlo si la música le molestó un viernes que decidió festejar una ocasión especial. Una forma de evitar quejas sobre ruidos molestos, es enviar con antelación un aviso a los vecinos, comunicándoles que determinado día realizará una reunión en la que habrá música, circularán muchas personas y se extenderá hasta la madrugada. De esta manera, usted previene a sus vecinos y les de la oportunidad de organizarse con anticipación.
- si se muda a un nuevo vecindario (o a un nuevo edificio), preséntese ante los vecinos junto a su familia. A su vez, si tiene un nuevo vecino, procure conocerle y conocer a su familia. Considere la siguiente idea: en algunos edificios y condominios, los vecinos entregan una carta de bienvenida a los nuevos ocupantes, junto al reglamento de convivencia, los horarios de los servicios, los teléfonos útiles, etc... como modo de entablar una primera comunicación.
- respete la privacidad de su vecino.
- ocasionalmente, invite a sus vecinos a su casa (o a su departamento) y visite la suya.
- en fechas especiales (por ejemplo, fin de año) hágales un presente. Estos detalles y gestos fomentan las buenas relaciones.
- ofrezca su ayuda para recoger el correo, traer algo del mercado, pagar los impuestos, regar las plantas, o cuidar una mascota durante su ausencia. La suma de pequeños favores construye grandes relaciones.
- siempre tenga a mano el teléfono de su vecino y ofrézcale el suyo, por si necesita contactarle.
- comparta con sus vecinos algún proyecto. Por ejemplo, una mejora en el vecindario, la organización de un evento, o la presentación de un reclamo ante las autoridades.
Mejorar el mundo es una meta muy importante, que necesita empezar por alguna parte. ¿Por qué no hacerlo por la puerta de al lado? Si nos conocemos, respetamos, ayudamos y apoyamos con nuestros vecinos, descubriremos que ese mundo más solidario, más unido y más justo al que aspiramos... está mucho más cerca de lo que pensábamos.
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:51.
en Debate.
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Cada vez comprendemos mejor la naturaleza de la inteligencia. Antes, se creía que la inteligencia era "fija" y que se recibía -principalmente- por herencia. También, que las notas de los exámenes escolares reflejaban su medida. Hoy en día, cuestionamos estas creencias y ya no pensamos en términos de Inteligencia, sino de Aprendizaje.
Buscamos adaptar el aprendizaje a las diferencias individuales y conocer el grado de desarrollo que pueden alcanzar las personas, en función de las técnicas de aprendizaje empleadas. Una de las funciones principales de los profesores y estudiantes es -cada vez más- desarrollar nuevas técnicas. A medida que nos vamos dando cuenta de que Aprender es un proceso "flexible" (y no fijo) donde -quien aprende- debe tomar permanentes decisiones, que modifican por completo el propio proceso en el que está inmerso, tomamos conciencia de que hay otras formas de enfocar el conocimiento.
"Aquel que abre la puerta de una escuela, cierra una prisión."
- Victor Hugo -
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:49.
en El Custodio por la Paz.
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Hoy las empresas necesitan acelerar su habilidad para aprender y para diseminar ese aprendizaje. Una de las maneras más efectivas de hacerlo es construir comunidades de aprendizaje: grupos de personas que compartan ideas, que se ayuden mutuamente a resolver problemas y que desarrollen prácticas ejemplificadoras para llevar adelante los diferentes proyectos.
Este recurso de "difusión del aprendizaje" es reconocido por la gran mayoría de las organizaciones. El problema radica en determinar el tipo de comunidades que se precisa construir. Las comunidades de aprendizaje pueden adoptar diversas formas: grupos cerrados de especialistas que comparten su conocimiento; redes diseminadas de personas que ocasionalmente se consultan; formaciones naturales de trabajadores que ofrecen y buscan colaboración; equipos formados específicamente para un proyecto, etc.
Con tantas opciones disponibles, ¿cómo decidir qué tipo de comunidad construir? Considerar las siguientes tres dimensiones puede ayudarnos a encontrar la respuesta:
- el tipo de conocimiento que la comunidad comparte; - la identidad de la comunidad; - la integración del conocimiento compartido con el trabajo diario de las personas.
Todas las comunidades -sean espontáneas o intencionales- comparten conocimiento e información. Todas también nutren relaciones interpersonales y grupales. Todas -de alguna manera- se integran con la actividad diaria de las personas. Pero la dinámica de estas situaciones puede variar considerablemente.
¿Qué tipo de conocimiento se comparte?
Existen muchos tipos de conocimiento en una organización: datos fríos, documentos, herramientas, procedimientos, experiencia, interpretación, etc. Algunos pueden ser fácilmente registrados y transmitidos y otros no. Los primeros se conocen como conocimientos explícitos y los segundos reciben el nombre de conocimientos tácitos. La casi totalidad de las comunidades de aprendizaje comparte ambos tipos de conocimientos y recurren a estructuras diferentes para cada uno.
Reflexione sobre lo siguiente: los miembros de su organización, ¿necesitan información que ya está documentada y puede ser fácilmente transferida de una situación de trabajo a otra? ¿O consejos o interpretaciones para realizar un trabajo? ¿Necesitan comprender una situación o confiar en el criterio personal de algún especialista o trabajador experimentado? El contexto en el que será usado ese conocimiento, ¿es diferente de aquel en el que fue generado?
Luego, procure: hacer disponibles múltiples formas de compartir conocimiento. Vimos que las organizaciones tienen muchos tipos de conocimiento diferentes que compartir. Cada tipo "viaja" mejor en un medio determinado, por lo que las comunidades necesitan tener acceso a múltiples vías para intercambiar información y aprender.
Aunque una única forma de comunicación predomine en la interacción de los miembros (reuniones, correo electrónico, conferencias telefónicas, etc), deben mantenerse activos y disponibles otros medios. Cuando una comunidad confía demasiado en una única vía de comunicación, tiende a "atascarse" con información inapropiada: reuniones demasiado extensas en las que no se discuten los puntos centrales o foros de Internet poblados de mensajes triviales.
¿Cuán fuerte es la identidad de la comunidad?
La segunda dimensión a considerar es el sentido de identidad de la comunidad. Esta dimensión permite comprender cómo participarán las personas y las fronteras que mantendrán unida -y diferenciada- a la comunidad. En una comunidad sólida, las personas interactúan frecuentemente y comparten un propósito. En una comunidad con una identidad débil, hay muy poca identificación y el propósito rara vez es compartido. Ambos extremos -y sus matices intermedios- son útiles para entender la velocidad y dinámica del aprendizaje que se dará en esa comunidad.
Reflexione sobre lo siguiente: los miembros de su organización, ¿comparten un interés común o poseen antecedentes diversos? ¿Precisan únicamente intercambiar conocimiento o también desarrollar prácticas comunes? ¿Participarán de varias comunidades simultáneamente o se dedican exclusivamente a una?
Luego, procure: construir un contexto compartido. Aprender no es simplemente transmitir información de una persona a otra. Para ser útil, el conocimiento necesita ser traducido al contexto de quien lo aplicará. Aquello que una persona considera valioso de compartir depende de su propia experiencia, metas, paradigmas y desafíos... y probablemente carezca de todo valor para un colega. Un desajuste entre estos dos contextos hará que el aprendizaje sea rechazado.
En segundo lugar, priorice a las personas, no a la tecnología. Compartir conocimiento es esencialmente una actividad humana. Es en la interacción que las personas se comprenden y aprenden unas de otras. Recién cuando se establece la identidad de la comunidad, pueden incorporarse las herramientas tecnológicas que apoyen y faciliten la continua conexión.
Por último, capitalice el sentido natural de identidad comunitaria. La mayoría de los profesionales aprenden acerca de su trabajo consultando a otros colegas, más que leyendo publicaciones especializadas o informes. Los colegas, además de fuentes de información, son fuentes de criterio sobre la utilidad y validez de la información.
¿Cuán integrada está la comunidad con el trabajo cotidiano?
Compartir conocimiento y aprender con frecuencia se percibe como una "intrusión" sobre el trabajo real. Para un equipo que debe resolver un problema urgente, le resulta una pérdida de tiempo tener que dedicarse a documentar o a transmitir su aprendizaje para un uso futuro.
Reflexione sobre lo siguiente: las personas de su organización, ¿comparten naturalmente sus conocimientos luego de finalizar un proyecto o durante la ejecución del mismo? ¿Existe el hábito de intercambiar documentos y experiencias durante los procesos de trabajo habituales? Las instancias de aprendizaje, ¿se perciben separadas del trabajo o integradas a él?
Luego, procure: construir comunidades sobre temas estratégicamente importantes. En las organizaciones es muy frecuente que circule información excesiva y documentos ociosos. Como resultado, las personas terminan intercambiando pilas de datos que no utilizarán. Para ser efectivas, las comunidades de aprendizaje necesitan entender cuál es el conocimiento estratégico que necesita la organización para sus operaciones.
Aproveche también la energía natural del aprendizaje. Sea que la cultura organizacional lo motive o no, las comunidades de aprendizaje surgen naturalmente en las organizaciones. En lugar de crear nuevos "programas" para compartir y aprender en equipo, es útil detectar estas comunidades espontáneas, fortalecerlas y vincularlas a otras comunidades o equipos de trabajo. De esta manera, el proceso será percibido como menos intrusivo y más voluntario.
Las diversas formas en las que se vinculan las personas en una organización pueden resultar caóticas e impredecibles, muy difíciles de planificar y administrar. Para decidir qué tipo de comunidades facilitar al interior de una organización, necesitamos comprender el tipo de conocimientos que se compartirán; la profundidad de la identidad del grupo; y los vínculos entre el aprendizaje y el trabajo diario.
La formación de comunidades es un hecho natural en las organizaciones: no es necesario edificarlas desde cero. Es preciso -en cambio- analizar de cerca las conexiones existentes... sin descuidar ninguna de las tres dimensiones.
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:40.
en Efectividad.
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La falta de tiempo nos deja poco espacio para la reflexión y la meditación. En este contexto, buscar nuestro propósito y clarificar nuestros sueños nunca se transforma en una prioridad.
Si en circunstancias "normales" ya no es fácil descubrir nuestra Misión Personal, es lógico pensar que -hacerlo en un momento de crisis- sea una "Misión Imposible". Pero, por paradójico que parezca, éste podría ser nuestro mejor momento!
Todos conocemos a alguien que, en ocasión de perder su trabajo, padecer una enfermedad -o tras la muerte de un ser querido- reconsideró sus prioridades e hizo grandes cambios. Pero... ¿por qué?
Porque los hechos de gran impacto que ocurren de manera inesperada, nos "sacuden" de nuestra comodidad, de nuestra seguridad y nos muestran nuestro lado frágil. Los tiempos difíciles nos hacen valorar cosas que, en circunstancias normales, no valorábamos al darlas por "seguras".
En un instante, nuestra vida puede convertirse en una gran incógnita. Y cuando intentamos darle respuesta, para calmar el sufrimiento o la angustia... no encontramos "sentido". Las crisis nos colocan en contextos desconocidos, que nos obligan a encontrar otras respuestas que las habituales. Nos obligan a tomar un nuevo camino: el camino del auto-descubrimiento.
En definitiva las crisis, aunque nunca deseadas, provocan en nosotros una "búsqueda de sentido". Al necesitar clarificar ansiedades existenciales jamás enfrentadas, transformamos -sin querer- nuestra Misión Personal en una cuestión prioritaria. Todas las preguntas que deseamos responder son parte, una tras otra, de un proceso de descubrimiento interior: un proceso de Misión Personal.
Por ejemplo, enfrentamos...
...el miedo al fracaso -o al rechazo- cuando perdemos nuestro trabajo ...el miedo a la muerte cuando perdemos un ser querido ...el miedo a la soledad cuando terminamos una relación
Estos estados, aunque dolorosos, detonan preguntas que nos ayudan a "conectarnos" con nuestra Misión Personal. Por ejemplo:
- ¿Por qué me duele o molesta tanto esto?¿Qué significaba para mí?
- ¿Qué estuve haciendo? ¿Qué haré?
- ¿Qué buscaba obtener? ¿Qué buscaré ahora? ¿Qué siento que me falta?
- ¿Cuáles eran mis prioridades? ¿Cuáles serán ahora?
- ¿Qué valoro realmente?
- Si pudiera volver el tiempo atrás, ¿qué haría diferente?
Descubrir nuestra Misión Personal es un antídoto muy efectivo contra la ansiedad y el miedo. Lamentablemente, pocos de nosotros exploramos nuestro interior... a menos que lo sintamos vacío! Cuando sucede lo peor, reconocemos que cualquier cosa puede suceder(nos) y -en ese momento- transformamos la crisis en una fuerza impulsora.
"Quien tiene una razón en la vida, soporta casi cualquier modo de vida." -Friedrich Nietzsche-
La "felicidad absoluta" no existe: todos vivimos situaciones placenteras junto a momentos dolorosos. El sufrimiento y la confusión son aspectos inevitables de la existencia humana. Pero los tiempos difíciles lo serán menos, si nos dan la oportunidad de descubrir nuestro propósito.
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Publicado el 31 de Octubre, 2005, 15:35.
en Debate.
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¿Por qué la gente suele creer que los hombres son menos sensibles que las mujeres? La respuesta es clara. Aunque hombres y mujeres tienen una experiencia emocional interna similar, los hombres tienden a ocultar sus emociones al mundo exterior. Las mujeres, generalmente se sienten más libres para expresar sus sentimientos en palabras, gestos faciales y lenguaje corporal. Los hombres -en cambio- suelen contenerse, disimular y minimizar sus sentimientos.
Una teoría sostiene que los hombres actúan de esa manera, porque han sido formados socialmente para ser "más duros". Temen mostrarse "vulnerables" y, sobre todo, temen a las consecuencias de perder el control. En efecto, algunos hombres adoptan un sentido tan distorsionado de su carácter, que se cierran completamente ante cualquier experiencia emocional.
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