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Julio del 2005
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Publicado el 11 de Julio, 2005, 0:21.
en Humor.
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- Hola, buenas, vengo porque he leído en el periódico que usted quiere vender un perro que habla, y como soy el propietario de un circo estoy muy interesado en él. ¿Puedo comprobar si realmente puede hablar? - Pues claro. Pregúntele. - A ver, perro, ¿puedes hablar? - (el perro) Pues claro. Y también se tirar cuchillos con los ojos vendados mientras pedaleo en uniciclo sobre la cuerda floja. - ¡Pero esto es increible! ¡Este perro es una mina! ¡Con él puedo conseguir que mi circo sea famoso!! Y digame, ¿cómo es que usted quiere venderlo?
- Es que es tan mentirosooooo...
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Publicado el 9 de Julio, 2005, 15:18.
en La Banda del Perjuicio.
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Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal carácter. Su padre le dió una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia , debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio , clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta . Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día . Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta... . Su padre lo tomó de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia , dejas cicatrices exactamente como las que aqui ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho , pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatríz perdurará para siempre . Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física ". Los amig@s son en verdad una joya rara. Ellos te hacen reir y te animan a que tengas éxito . Ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre quieren abrirnos sus corazones .
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Publicado el 8 de Julio, 2005, 19:07.
en General.
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| Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos del ómnibus de su casa.
En la siguiente parada entraba una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana.
Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para afuera.
La escena siempre se repetía y un día, curioso, le preguntó que arrojaba por la ventana.
- Tiro semillas, respondió ella
- Semillas? Semillas de qué?
- De flores. Es que veo para afuera y la calle está tan vacía...me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. Imagine cuán bello sería!
- Pero las semillas caen sobre el asfalto son aplastadas por las ruedas de los autos, devoradas por los pájaros...cree Ud. Señora que las semillas germinarán a la vera de la calle?
- Así es hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.
- Aún así...demorarán en crecer...necesitan agua...
- Ah! yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.
Diciendo esto, se dió vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.
El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.
Un tiempo después...
Un día en el mismo ómnibus, el hombre al mirar para afuera percibió flores en la vera del camino...muchas flores. El paisaje, colorido, perfumado y lindo. Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chófer que conocía todos los pasajreros del viaje.
- La viejecita de las semillas?...pués murió hace cerca de un mes.
El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana. - "Quién diría...las flores han brotado!...pero de que le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza".
En ese instante oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana entusiasmada.
- Mirá que lindo, cuántas flores por la calle! Cómo se llaman aquellas?
Entonces entendió lo que aquella señora había hecho. Aunque no estaba ahí para ver, hizo su parte...dejó su marca, la belleza para la contemplación y felicidad de las personas.
Al día siguiente, el hombre subió al ómnibus, se sentó junto a la ventana. Sacó un paquetito de semillas del bolso...y así dió continuidad a la Vida, sembrando con entusiasmo y alegría sus semillas.
El futuro depende de nuestras acciones presentes. Si sembramos buenas semillas, los frutos serán igualmente buenos.
¡Vayamos a sembrar nuestras semillas ahora!
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Publicado el 8 de Julio, 2005, 19:03.
en Debate.
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Cuando un hombre y una mujer se casan -o forman pareja- suele decirse que dos se convierten en uno, o que las "medias naranjas" se unen y forman una.
Pero en realidad, en una relación uno más uno, no es igual a uno... ni siquiera a dos: es igual a tres. Más que una unión, o una suma, toda pareja es una creación...
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Publicado el 8 de Julio, 2005, 18:57.
en Efectividad.
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En las escuelas, la disciplina se asocia a una acción severa, que se aplica cuando aparece un conflicto, o algo grave sucede: Juan le pegó a Pedro; Mariela interrumpió la clase; Rodrigo insultó a la directora, etc... Cuando un docente atrapa a un alumno cometiendo una falta, el niño recibe un castigo.
Si bien algunos alumnos tienen dificultades para cumplir reglas -o respetar la autoridad-, los castigos no son la respuesta más efectiva. Cuando un docente castiga a un niño, siente que actúa más como policía que como maestro.
La diferencia entre castigar y enseñar es muy profunda: mientras la primera acción infunde temor, la segunda siembra respeto. El castigo no educa efectivamente porque todo control externo es temporal. Una vez que un alumno ha "cumplido la condena", se siente liberado de toda responsabilidad posterior. Ordenar obediencia no equivale a estimular la responsabilidad.
Obedecer -o desobedecer- son conductas basadas en la "pérdida a evitar" (el castigo), no en la "ganancia a obtener" (la formación del carácter). Si la disciplina se basa en la represión, no perder se vuelve más importante que ganar. Cuando un docente asume el rol de policía, sus alumnos se portan bien únicamente... para evitar problemas con la ley! Sin embargo, la disciplina no tiene por qué alejar a los maestros de su rol pedagógico.
Al igual que las matemáticas, o la química, la disciplina puede enseñarse. La conducta en clase es un área de aprendizaje que contribuye directamente con el desarrollo de la inteligencia emocional y del carácter de los niños y de los adolescentes. Si atendemos a esto, la disciplina puede dejar de ser un problema y volverse una oportunidad para formar personas responsables.
Un programa de disciplina efectivo se basaría en la responsabilidad: los estudiantes se comportan porque es mejor para ellos y no porque deben obedecer -o complacer- a una autoridad. La motivación intrínseca es más efectiva para inculcar disciplina, porque se basa en dos principios de efectividad: el cambio ocurre de adentro hacia fuera y la elección faculta. Veamos un poco más de cerca cada uno:
El cambio ocurre de adentro hacia fuera: nadie puede cambiar a otra persona. Piense en sus relaciones más cercanas (su familia, sus amigos, sus colegas) ¿Cambió usted a alguno de ellos? Si se produjo un cambio en alguna de estas personas, seguramente fueron ellas mismas las autoras. Podemos coercionar a alguien para lograr una obediencia temporal, pero los cambios sostenibles siempre son fruto de una motivación interior.
Por ejemplo, si en una clase un alumno golpea a otro y éste le devuelve el golpe, la responsabilidad es de ambos. Si bien el primero inició la pelea provocando a su compañero, éste tiene tanta capacidad de elegir golpear o no, como el provocador. La lección de disciplina que podemos extraer de este principio es la siguiente:
- las personas eligen sus propias conductas
La elección faculta: ofrecer opciones, faculta a las personas a cambiar. El crecimiento psicológico de un niño se basa -en gran parte- en el desarrollo de su capacidad de elección. Así como un bebé usa pañales porque no tiene control sobre su cuerpo, a medida que crece deja de usarlos porque aprende a ganar control. Lo mismo ocurre con la mente y las emociones: cuando crecemos vamos ganando control sobre ellas y eso nos da "espacio" para responder ante un impulso. En el desarrollo de nuestra inteligencia emocional, el auto-control es una capacidad fundamental.
Para ilustrar este principio, consideremos la siguiente situación en una clase: un estudiante entra al salón y vuelca el cesto de residuos. A partir de este incidente, pueden ocurrir dos cosas: que el docente le ordene que lo acomode, o que el alumno lo haga sin que nadie le diga nada. La segunda acción siempre tendrá un impacto más duradero. Este principio nos da la siguiente lección de disciplina:
- la autoevaluación y la auto-corrección son esenciales para lograr un cambio de conducta
Reconocer que nadie puede cambiar a otra persona y que la elección faculta, nos permite ver la disciplina con otros ojos. Esta nueva mirada nos lleva a comprender que el auto-control es más efectivo que el control externo, simplemente porque la responsabilidad es más gratificante que la obediencia.
Muchos maestros se sentirían aliviados de no tener que manejar la clase, ni "hacer cumplir la ley". Crear un entorno no coercitivo en el que los estudiantes sientan que no serán perjudicados, reduce el estrés del maestro... y el de toda la clase! Los alumnos reconocen la conducta inefectiva, se auto-_evalúan, hacen propio el problema y desarrollan un plan para corregirlo. En el proceso, crecen muchísimo.
Los docentes son líderes de sus clases. Un maestro que enseña a decidir, está mucho más comprometido con el desarrollo de sus alumnos, que aquel que los obliga a obedecer. ¿No sería mejor dedicarse a ser maestro... en lugar de policía?
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Publicado el 8 de Julio, 2005, 18:50.
en El Custodio por la Paz.
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Aunque el impulso de un líder, o la necesidad de resolver un problema urgente, puedan inspirar a una comunidad, no pueden -por sí solos- darle vida.
Las comunidades son organizaciones voluntarias, no se pueden "dictar" o imponer. Su éxito depende de su propia habilidad para generar el entusiasmo, significado y valor suficiente como para atraer y comprometer a las personas. Ciertamente, no podemos diseñar una comunidad como diseñamos una organización tradicional.
Las comunidades necesitan alimentar las interacciones que las mantienen vivas. Por ejemplo, un parque invita más a su uso si ofrece caminos amplios y buena sombra, lugares para sentarse cómodamente, mesas para comer, una vista agradable y accesos seguros. De la misma manera, una comunidad propicia más la participación si posibilita que las personas se sientan cómodas dentro de ella.
El diseño de una comunidad requiere utilizar principios diferentes de aquellos utilizados para diseñar organizaciones que se centran en las estructuras, los sistemas y los roles para alcanzar metas relativamente fijas. Incluso en aquellas organizaciones que están diseñadas para ser flexibles y responder a su ambiente, la evolución, la dinámica y la vitalidad no son objetivos primarios. Para las comunidades, sin embargo, estos tres elementos son esenciales. La meta -al diseñar una comunidad- debe ser posibilitar su evolución (capitalizando la dirección, el carácter y la energía de sus miembros); mantener su dinámica y alimentar su vitalidad.
Pero...¿cómo se diseña algo que es, por definición, espontáneo, natural y auto-dirigido? Hemos identificado cinco roles fundamentales:
Catalizar la evolución natural: el diseño debe impulsar -naturalmente- la transformación de la comunidad. Las comunidades se desarrollan a partir de redes personales previas. Por tal motivo, el propósito del diseño no es imponer una estructura, sino optimizar las conexiones ya existentes. La naturalidad de las relaciones es clave para la evolución de la comunidad.
Las comunidades vivas rediseñan -permanentemente- elementos propios que puedan catalizar su desarrollo. Así como las estructuras físicas -como los caminos y la urbanización- pueden precipitar el desarrollo de una ciudad, las estructuras sociales y organizacionales, como la existencia de un coordinador o el establecimiento de reuniones regulares, pueden precipitar la evolución de una comunidad. Decidir qué elementos son los más apropiados depende del estado de desarrollo de la comunidad, de su entorno, de la cohesión de sus miembros y del conocimiento compartido.
Abrir el diálogo dentro y fuera de la comunidad: un buen diseño debe permitir el descubrimiento de los valores de la comunidad y basarse en la experiencia compartida de sus miembros. Sólo alguien que participa de la comunidad puede conocer los problemas nucleares, los desafíos que enfrenta, las relaciones clave y el potencial de las ideas emergentes.
Pero también se requiere una visión externa que aporte otras posibilidades. Desde el interior muchas veces cuesta ver la manera de mejorar las redes existentes, potenciar las capacidades o incorporar cambios. Las comunidades efectivas dialogan también con quienes no forman parte de ella. Como resultado de este diálogo, las personas pueden actuar efectivamente como agentes de cambio desde adentro.
Propiciar diferentes niveles de participación: creemos, erróneamente, que todos los miembros deben participar de a misma manera. Esta expectativa no es realista porque las personas tienen diferentes intereses en la comunidad. Consideremos la variedad de actividades que podemos encontrar en una ciudad en un día cualquiera: las personas caminan, compran, van al trabajo, toman un café, esperan un taxi, etc... Una comunidad tiene un "paisaje" muy similar. Las personas están en ella por diferentes razones.
La clave de una buena participación y un saludable "movimiento" es diseñar actividades que satisfagan a todos. En lugar de forzar la participación, las comunidades exitosas crean diferentes espacios, para motivar a las personas a participar desde su propio interés. Para lograr una participación más activa, estos diferentes espacios deben generar un "fuego" en el centro, que haga que las personas quieran "acercarse a su calor".
Desarrollar espacios públicos y privados: al igual que en un vecindario, en una comunidad las conexiones ocurren en los espacios privados y en los públicos. La mayoría de las comunidades cuenta con eventos públicos y privados, en los cuales las personas se reúnen para intercambiar información, resolver un problema o explorar nuevas ideas. Estos eventos son abiertos a todos los miembros. A través de esos eventos las personas experimentan -de manera tangible- que son parte de una comunidad y conocen a quiénes más participan de ella.
Sin embargo, las comunidades son mucho más que un calendario de eventos. El corazón de una comunidad son las relaciones entre sus miembros. Un error común de muchas comunidades es centrarse en los eventos públicos, descuidando los espacios privados y los "canales informales". Toda comunicación (llamada telefónica, mensaje de correo electrónico, conversación, etc...), por pequeña que parezca, fortalece las relaciones dentro de la comunidad.
Las dimensiones pública y privada de una comunidad están interrelacionadas. Cuando las relaciones privadas son fuertes, los eventos públicos resultan mucho más ricos. Y viceversa... De hecho, los buenos eventos públicos permiten que las personas se conozcan y relacionen privadamente también. Mientras más conexionesse produzcan, públicas y privadas, más éxito tendrá la comunidad.
Combinar familiaridad y expectativa: muchas comunidades suelen ser definidas como una familia. Cuando la comunidad madura, generalmente establece un patrón regular de reuniones, tareas y proyectos. La familiaridad de estas actividades crea un nivel de confort que invita a participar: la comunidad se vuelve el lugar donde las personas tienen libertad y se sienten cómodas.
La familiaridad de las actividades es un factor de éxito, pero si no se combina con un sostenido nivel de expectativa y sorpresa, no se genera entusiasmo ni se renueva el compromiso. Las actividades rutinarias proveen la estabilidad para construir relaciones, mientras que las novedades proveen la sensación de aventura y desafío que sostiene la participación.
Nuestras vidas tienen un ritmo: nos levantamos, desayunamos, trabajamos, leemos y contestamos nuestra correspondencia, respondemos llamadas, participamos de reuniones, etc... Las comunidades también tienen un ritmo particular, el cual es creado por los ritmos únicos de cada persona al trabajar sinérgicamente con las demás.
Cuando este rimo es constante, la comunidad tiene vida y movimiento. Pero si el ritmo es demasiado rápido, la comunidad se asfixia: sus miembros dejan de participar porque se sienten abrumados. De la misma manera, si el rimo es demasiado lento, la comunidad se paraliza y apaga.
El ritmo de una comunidad es el mejor indicador de la efectividad de su diseño. Pero no existe un ritmo "correcto", sino que evoluciona junto con la comunidad. Encontrar el ritmo particular de cada etapa de evolución es clave para el desarrollo de una comunidad efectiva.
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